Un nuevo ajuste paritario para los empleados del Congreso impactará directamente en las dietas de la Cámara Alta. En paralelo, el INDEC informó que una familia tipo necesitó casi $1,4 millones en febrero para no caer bajo la línea de pobreza.
Foto X/Senado.-
Los integrantes de la Cámara de Senadores de la Nación percibirán un nuevo incremento en sus haberes, alcanzando una cifra aproximada de $11.600.000 brutos en mayo. Este aumento es consecuencia directa de la paritaria cerrada por los trabajadores del Congreso, que contempla una suba escalonada de casi el 10% entre diciembre del año pasado y abril de este año.
El mecanismo de actualización de las dietas en la Cámara Alta se encuentra atado al valor de los módulos que perciben los empleados legislativos. El esquema de incrementos acordado se divide en un 2% retroactivo a diciembre, 2,2% en enero, 2% en febrero, 1,7% en marzo y un 1,5% final en abril, acumulando un total del 9,4%.
Actualmente, un senador percibe alrededor de 10,2 millones de pesos brutos, compuestos por 2.500 módulos de base, 1.000 por gastos de representación y 500 adicionales por desarraigo, informó Infobae.
Esta realidad salarial en el Poder Legislativo contrasta con la situación económica de los hogares argentinos informada por el INDEC. Según el último reporte del organismo, en febrero de 2026, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.397.672 para no ser pobre, cifra que define la Canasta Básica Total (CBT). Esto implica que el sueldo bruto de un senador equivale a más de ocho canastas básicas totales.
Los datos oficiales también detallan que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el umbral de la indigencia, aumentó un 3,2% en febrero, alcanzando los $644.088 para un hogar de cuatro personas. En términos interanuales, la canasta para no ser pobre acumuló un alza del 32,1%, mientras que la alimentaria trepó al 37,6% debido al fuerte impacto en el precio de los alimentos.
Mientras los senadores ven actualizados sus ingresos automáticamente, en la Cámara de Diputados persiste la controversia, ya que sus dietas no están atadas a las paritarias y dependen de la discrecionalidad de la presidencia de la cámara. Allí, los legisladores perciben aproximadamente la mitad que sus pares del Senado, con sueldos de $6 millones brutos.