¿Lavado de dinero? MALAQUITA SRL es la financiera de las hijas de Cisneros que opera en barrio norte mientras el diputado nacional asegura no ser "dueño de nada" (Sic) ante la prensa. Marta —profesora de educación física y chef—, Cecilia —"comerciante"— y Mercedes Cisneros —empleada del Banco Nación— acumulan dos empresas y al menos seis departamentos de categoría en barrio norte, de San Miguel de Tucumán. Con "Emprendimiento Turístico SRL" construyeron un complejo de cabañas de lujo en Tafí del Valle valuado en USD 3,7 millones junto a Federico Petraglia, el operador de Cisneros imputado por asociación ilícita. Con "Malaquita SRL", constituida en 2022 con sede en un piso 9 de la calle Muñecas al 700, realizan inversiones en activos financieros, operan inmuebles y aportan capital "a terceros". En dos años, las tres jóvenes pasaron de Laprida y Santa Fe a Maipú, Virgen de la Merced y Muñecas: cinco edificios, seis departamentos, cero explicaciones. La trama patrimonial encubierta del magnate sale a la luz. Cisneros juró ante las cámaras que no tiene "tierra choreada con el verso de prescripción adquisitiva". Su operador Petraglia tramita exactamente eso en Tafí del Valle.
Carlos Cisneros y sus hijos financistas, empresarios y multimillonarios, en el juzgado federal que ahora lo investiga por trata.
En su entrevista de más de una hora en Tendencia de Noticias — uno de los medios de su propio holding —, Cisneros desplegó la hoja de ruta del cisnerismo rumbo a 2027 y dejó tres frases que, cruzadas con los documentos de esta nota, se desmontan solas.
"No soy dueño de nada. Yo soy, tengo una participación importante en Entérate" (min. 45:22). Sus hijas son dueñas de dos SRL, seis departamentos y un complejo de USD 3,7 millones.
"Lo mío es mío de 44 años de laburo" (min. 45:17). Su patrimonio declarado pasó de $2,7 millones a $465 millones en cinco años. El 46% son participaciones societarias sin desglose.
"No, yo no tengo tierra choreada al Estado ni adquirida con ese verso que te ponen de prescripción adquisitiva" (min. 45:10). Sin embargo, su operador Federico Petraglia tramita prescripción adquisitiva sobre las tierras de Tafí del Valle donde las hijas de Cisneros levantaron un complejo hotelero de millones.
Al cierre, con las cámaras apagándose, se escuchó su voz: "Soy el dueño."
No es dueño de nada, dice. Sus hijas tienen dos sociedades con objeto financiero e inmobiliario ilimitado. Su operador tiene los terrenos del complejo. Su sindicato tiene el hotel de enfrente financiado con subsidios públicos. Sus participaciones societarias valen $216 millones sin desglose. Su patrimonio creció 172 veces en cinco años. Y ahora, un Boletín Oficial de 2022 — aviso N° 249.782, expediente 4997/205-2022, página 8644 — documenta que las tres jóvenes Cisneros tienen además una SRL con sede en un piso 9 de la calle Muñecas, duración de 99 años y capacidad para invertir en activos financieros, operar inmuebles y aportar capital "a terceros", todo con un capital fundacional de $100.000.
La pregunta que la Justicia federal tiene pendiente no es si Cisneros es dueño de algo. Es de cuánto, y desde cuándo.
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