la perla del sur

"Estoy muy agradecido": reactivan la reconocida fábrica de papas fritas que había sido clausurada en Concepción

Snacks Cracks, la empresa que había sido clausurada volvió a abrir sus puertas este martes, luego de una intervención del Gobierno provincial que buscó encauzar el conflicto generado por denuncias de contaminación ambiental realizadas por vecinos de la zona.

15 Abr 2026 - 15:41

Foto captura de video Vientos Tucumanos.-

En representación del Ejecutivo, el ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado, participó junto al director de Comercio Interior, Manuel Canto, de una reunión con el empresario Juan Pablo Romero, titular de la firma, con el objetivo de encontrar una solución que permita compatibilizar la actividad industrial con el bienestar de la comunidad.

“Fue una reunión muy importante con el ministro Regino Amado, en representación del gobernador Osvaldo Jaldo, para escuchar al empresario y poner a disposición todos los mecanismos del Estado”, expresó Canto. Del encuentro también participaron el secretario de Acción Política y Comunitaria, Daniel García; el abogado Franco Lucena; y el intendente de Concepción, Alejandro Molinuevo.

El eje principal del encuentro fue avanzar en medidas concretas frente a los reclamos por ruidos y olores derivados del proceso productivo. “Queremos que las empresas tucumanas puedan desarrollarse, pero siempre respetando las normativas y cuidando a los vecinos”, remarcó el funcionario.

En ese sentido, se dispuso el acompañamiento de equipos técnicos, ingenieros y especialistas en medio ambiente para garantizar condiciones óptimas de funcionamiento. Como parte de las soluciones, la empresa instaló un filtro de carbón activado para mitigar los inconvenientes denunciados.

“Estoy muy agradecido con el Gobierno y el municipio porque se encontró una solución que nos permite seguir adelante”, señaló Romero, quien destacó además la importancia de la reactivación de la planta: “Hoy la fábrica vuelve a abrir sus puertas, llevando tranquilidad a unas 70 familias que dependen de esta actividad”.

La firma, dedicada a la elaboración de snacks, genera empleo directo e indirecto en la región, por lo que su continuidad representa un factor clave para el desarrollo productivo del sur tucumano.

El conflicto con los vecinos

La reapertura de la planta se da en medio de un fuerte conflicto con vecinos de la zona, quienes venían reclamando su cierre definitivo por el impacto ambiental que, aseguran, provoca la actividad.

En la intersección de Matienzo y San Lorenzo, un grupo de vecinos autoconvocados intensificó en los últimos días sus protestas contra la empresa Snack Cracks, instalada hace aproximadamente un año. Denuncian emanaciones de gases, olores intensos y partículas que afectan tanto la salud como las propiedades.

Gustavo Rocchia, uno de los vecinos, expresó: “Venimos a pedir a que tengamos un medio ambiente sano, como corresponde. Acá estamos contaminados con aceite, con las partículas, no se puede abrir las ventanas. Es una contaminación general de hace un año. Hace un año que venimos reclamando y pidiendo apoyo a la municipalidad. Vivo a 50 metros de la fábrica. Nos perjudica en el día a día, en el olor, en las partículas que nos mancha la ropa, los vehículos, los techos quedan con capas de aceite. No estamos en contra de los empleados, de la fabricación. Estamos a favor del medio ambiente y de la calidad de vida que tenemos que tener nosotros”.

En la misma línea, Ana María Leones remarcó: “Nosotros queremos que no sigan contaminando el aire, el suelo, las casas, nuestras propiedades. Esta fábrica nos perjudica sobre todo la salud. Esta fábrica se instaló hace un año y a partir de ese momento hemos empezado a tener problemas en todos los órdenes. Lo que nosotros queremos es que no nos sigan contaminando. Si se tienen que ir y reacomodarse, eso ya lo verán las autoridades competentes”.

Además, agregó: “Entre los problemas, el olor por la emanación de gases es tremendo, las partículas que por ahí a simple vista no son visibles pero las vemos pegadas en el auto, en el techo de la casa, en la ropa. A los que viven pegados a la fábrica, directamente hablen con ellos porque no pueden estar. Se les calientan las paredes a los vecinos que viven al lado. Tengo entendido que manejan un aceite con una temperatura de 200 grados y tengamos en cuenta que hay una estación de servicio a pocos metros”.

De la clausura a la reapertura

El conflicto había escalado tras la clausura de la empresa por parte del municipio, medida que generó preocupación por el futuro de más de 70 trabajadores.

Según explicó el propio Romero, tras una primera clausura se le exigió a la firma la instalación de un sistema de filtrado con carbono activado, inversión que ya fue concretada. Sin embargo, denunció que inicialmente no se les permitió poner en funcionamiento el equipo y que se dispuso una nueva clausura sin plazo definido.

Desde la empresa señalaron que la situación generaba incertidumbre e incluso sospechas de presiones para que la firma abandonara la ciudad, en un contexto en el que otras localidades como Aguilares y Monteros manifestaron interés en recibir la inversión.

Ante este escenario, intervino el Gobierno provincial para mediar entre las partes y promover una salida consensuada. Desde ese ámbito reconocieron la validez de los reclamos por olores, pero advirtieron que recurrir a clausuras para forzar el traslado de una empresa resulta una medida extrema, especialmente en un contexto económico donde el empleo es una de las principales preocupaciones.

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