Guillermo Martínez Pulido, técnico del área de energías renovables, advirtió sobre el impacto del recorte presupuestario y la posible desvinculación de hasta 700 profesionales. Denunció que el desmantelamiento del instituto pone en riesgo la seguridad de los consumidores, desde el control de los surtidores de nafta hasta el testeo de juguetes importados.
Foto publicada en el sitio web El Destape.
Guillermo Martínez Pulido, trabajador del departamento de energías renovables del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), charló con Gabriel Sanzano y León Torrente en La Tucumana de Tarde por FM latucumana 95.9.
El especialista manifestó su preocupación por el profundo proceso de ajuste impulsado por el gobierno nacional, que incluye el cierre de dependencias y la eliminación de cientos de servicios técnicos esenciales para la industria y la ciudadanía. Según explicó, el INTI es el brazo técnico de la industria nacional desde su fundación en 1957 y su desarticulación actual representa un golpe a la capacidad instalada del país.
Durante la entrevista en FM latucumana 95.9, Martínez Pulido precisó que, de una plantilla de 2.400 trabajadores, los rumores indican que entre 600 y 700 personas podrían perder sus puestos de trabajo en los próximos días. Advirtió que esta reducción de personal, que alcanzaría casi al 30% de la dotación, afecta a profesionales altamente capacitados que no se forman de un día para el otro. "Es un poco desarticular el instituto, eliminar equipos de trabajo que ya están afianzados", señaló el técnico, subrayando que lo más valioso del organismo es el recurso humano dedicado a asegurar la calidad y trazabilidad de los productos que consumen los argentinos.
Uno de los puntos más críticos expuestos por el entrevistado fue la eliminación de controles que afectan directamente la vida cotidiana. Martínez Pulido relató que ya se dieron de baja más de 1.000 servicios tecnológicos, entre ellos las calibraciones de los surtidores en las estaciones de servicio. "Antes las estaciones de servicio estaban obligadas a hacer una calibración anual... ahora ya no están obligadas a eso. Vas a tener que cargar nafta en la que te parezca que tiene más pinta de seria", ejemplificó sobre la incertidumbre de los usuarios al cargar combustible. También mencionó la importancia de los testeos en juguetes para detectar contaminantes en plásticos y los análisis microbiológicos en alimentos, tareas que hoy están en riesgo.
Respecto a su labor en el mercado de los biocombustibles, Pulido destacó que el INTI actúa como un árbitro imparcial que garantiza la calidad para que las pymes puedan exportar sus productos. Explicó que el instituto asiste a empresas forestales y cerealeras para convertir sus residuos en energía, cubriendo una vacancia de conocimiento que el sector privado no siempre puede suplir por sí solo. "El organismo estatal no va a tomar partido ni por una empresa ni por la otra", afirmó, resaltando la transparencia que otorga el sello de un organismo público de excelencia en los mercados internacionales.
Finalmente, el trabajador denunció en FM latucumana 95.9 un socavamiento sistemático del instituto mediante el congelamiento de salarios y la imposición de trabas operativas para realizar asistencias técnicas en las provincias. Según su visión, estas medidas buscan que el servicio público pierda calidad para justificar su eliminación. "Es sistemático el socavamiento que hay hacia que el INTI deje de ser un organismo de excelencia para que pase a ser algo que la gente realmente diga 'bueno, capaz que no lo necesitamos'", concluyó Martínez Pulido.