Un episodio violento durante un partido de hockey derivó en una medida judicial que generó impacto y deja varios interrogantes abiertos.
Foto Contexto Tucumán.-
La causa por el violento episodio ocurrido en el Club Universitario sumó una nueva resolución este miércoles 6 de mayo. La Justicia dispuso que Florencia Rosario Ortiz (28), acusada de haber atacado con agua hirviendo a otra mujer durante un partido de hockey, continúe el proceso bajo la modalidad de arresto domiciliario.
La medida tendrá una duración de 35 días. Durante ese tiempo, la imputada deberá permanecer en su vivienda y estará bajo control policial mediante visitas sorpresivas para verificar que cumpla con la restricción. Además, tiene prohibido realizar cualquier tipo de acto que pueda intimidar a la víctima o a su entorno familiar.
Según se explicó en la audiencia, el cambio en las condiciones de detención responde a que el riesgo de que la acusada entorpezca la investigación disminuyó.
En la misma causa, Carolina Ortiz (44), señalada como partícipe del ataque, continúa en libertad. Sin embargo, debe cumplir estrictas normas de conducta, entre ellas la prohibición absoluta de acercarse a la víctima.
Cómo fue el ataque
De acuerdo a la investigación de la Unidad Fiscal Criminal I, el hecho ocurrió el pasado 10 de abril en tres momentos:
Primero, cerca de las 20:20, Florencia Ortiz habría violado una orden judicial previa al acercarse a un hombre identificado como Lucas Pontoni dentro del predio del club, ubicado en calle Ingeniero Farías y Lavalle.
Luego, durante un partido de hockey de novena división, se produjo el ataque principal. Ortiz se habría abalanzado sobre María Teresa Miranda, le quitó un termo con agua hirviendo y, con la ayuda de Carolina Ortiz —quien la sujetó del cabello—, le arrojó el líquido en el rostro. Como consecuencia, la víctima sufrió quemaduras graves que la dejaron imposibilitada de trabajar por más de 30 días.
Finalmente, al día siguiente del hecho, la acusada habría enviado un mensaje intimidatorio a la hermana de la víctima, en el que advertía: “Aguantá los trapos, nada después”.