Lavallén ajustó detalles y el equipo tuvo un funcionamiento prolijo para volver al triunfo.
Foto: Soy Decano
Mucho se recalcó en las últimas semanas del flojo desempeño de la defensa de Atlético Tucumán y parte de su mediocampo. Al parecer, Pablo Lavallén tomó nota de los errores ante Jorge Wilstermann, por la Copa Libertadores, ajustó los puntos flojos y encontró el equilibrio justo en el equipo para volver al triunfo contra San Lorenzo.
La defensa fue un relojito. Bruno Bianchi e Ignacio Canuto volvieron a ser una pareja central firme y sólida, luego de varios encuentros sin jugar juntos. Los laterales, Leonel Di Plácido y Fernando Evangelista, controlaron a la perfección a Ezequiel Cerrutti y Bautista Merlini, y a las mandadas de Paulo Díaz, Marcos Angeleri y Gabriel Rojas. Demás, supieron proyectarse al ataque en los momentos necesarios, sin la necesidad de dejar huecos que se compliquen rellenar.
El medio campo volvió a ser un reloj. Nery Leyes es el dueño absoluto de la pelota. El “Patrón del mal” anuló a Fernando Belluschi, robó todo lo que pasó cerca y siempre salió con simpleza, dejando el balón limpio a sus compañeros. En Fabio Álvarez encontró el compañero perfecto para distribuir esos ataques y el complemento ideal a la hora de defender. Leandro González cambió una floja labor en el primer tiempo por una ovación cuando le tocó salir en el segundo. Corrió, luchó y siempre fue un dolor de cabeza para Díaz o Angeleri.
El sacrificio de Fernando Zampedri se agranda y, con el correr de los partidos, el goleador se vuelve cada vez más ídolo. Ahora le tocó lidiar con Matías Caruzzo y Fabricio Coloccini, y se los bancó. Aguantó cuanto pudo y recibió faltas de todas las formas. Tuvo su merecido premio marcando el tanto del triunfo y dejándole servido a Tomás Cuello el segundo, quien debutó en Primera, pero esa no pudo ser.
Lavallén encontró un equilibrio importante en el momento justo. Atlético no venía con actuaciones consolidadas y sólidas, en los últimos encuentros, y la gente ya había mostrado su fastidio. Hoy, después de un mes, el hincha Decano se fue contento a su casa y no sólo por el triunfo, sino porque vio un equipo maduro y con ganas, que supo cerrar el partido y ganar tres puntos fundamentales para el futuro.