ANÁLISIS

Si no se sufre, no vale

Atlético aprendió a cerrar los partidos y volvió a conseguir un triunfo histórico para la institución.

02 May 2017 - 23:31

Foto: Twitter @AmorPorAtletico

Mucho se escuchó, en los últimos meses, la frase: “Histórico triunfo de Atlético Tucumán”. Ocurre que el Decano no deja de escribir páginas impensadas en su incursión por la Copa Conmebol Libertadores 2017. Pasaron los triunfos ante El Nacional, Junior, Wilsterman y ahora Peñarol, más el empate ante Palmeiras, y los muchachos de Pablo Lavallén parecen decididos a dejar todo para seguir poniendo a la institución en lo más alto. En todos esos encuentros, hubo una característica que se volvió una fija: si no se sufre, no vale.

El primer capítulo se dio en Ecuador, más precisamente en Quito, donde tuvo que jugar ante El Nacional por el partido de vuelta de la Fase 2. Tras el empate en Tucumán, Atlético estaba obligado a ganar. La historia ya conocida de su vuelo que no pudo salir y terminó con el equipo vistiendo la camiseta de la Selección Argentina sub20, se coronó con un triunfo con autoridad, como pocas veces se vio en la altura por un equipo argentino.

Contra Junior hubo otro tipo de sufrimiento, de esos que terminan con un paro cardíaco. ¿Cuántos corazones se paralizaron en el Monumental ante la increíble atajada de Cristian Lucchetti a Robinson Aponzá cuando se moría el partido?

Hace apenas una semana pasó en el triunfo ante Wilstermann, cuando Atlético lo ganaba cómodo 2 a 0. Los bolivianos descontaron y presionaron en los instantes finales. Pero se ganó. Como hoy ante Peñarol. Sufriendo y lamentando las situaciones generadas que no se pudieron convertir. Rezando al cielo para que la pelota esté lejos del arco del Laucha. Pero como dijo Pablo Lavallén luego de la conferencia de prensa: “Dios es justo, y sino mirá”. 


seguí leyendo