Ignacio Arce vive su mejor momento en el arco de Ciudadela y lo celebra en un vestuario ganador: "Nos merecíamos esto".
Nacho Arce es el dueño del arco de San Martín. Foto Santo de la Ciudadela.
Cuando Ignacio Arce se quitó los guantes encontró el vestuario que soñaba desde que llegó a San Martín. Sí, había festejado contra Ferro; sí, se había descargado contra Boca Unidos o Sarmiento; y sí, también había celebrado contra Los Andes. Pero no, como el último sábado a la noche, nunca. Porque la cumbia sacudía las puertas y las ventanas, despeinaba al utilero Dante Bautista, y los gritos de los jugadores se escuchaban mientras Forestello trataba de llevar calma con sus declaraciones. Demasiado tarde, Rubén: los hinchas no paran de hablar del ascenso y los jugadores se contagian de un clima eufórico después de las tardes sin música: "Sí, fue un vestuario distinto a otros. Esta vez estábamos todos juntos, los que juegan y los que no. Se disfrutó de otra manera. Nos merecíamos esto".
El vestuario, este vestuario de Ciudadela, es uno de los lugares preferidos en el mundo de Nacho. Es uno de los primeros en llegar y uno de los últimos en irse. "Me encanta venir una hora y media antes, tomar unos mates, charlar con Dante y los compañeros. Con Juan Galeano y Walter
Busse somos los encargados de la música. A Emiliano Albín no se le puede sacar el termo: come asado tomando mate. Estos son los momentos lindos. Porque cuando se termina el fútbol, estos momentos no existen más. Sólo queda la familia", explica el 1 que también es el último en irse de las prácticas y pega en el palo si no apaga la luz.
El arco es otro de los lugares de Arce: ha jugado hasta lesionado en Junín, la noche que se tapó todo y salió en andas del Mono Velárdez, conteniéndose el llanto con los guantes. El último sábado la emoción le salía del pecho después de haber sido clave en las salidas rápidas con los pies para encontrar la defensa visitante mal parada y ponérsela en el pecho a Matías García, notable después en su carrera hacia el primer gol. Pero cuando las papas quemaban, también le pegó un tiro a todos los centros y tapó con los pies y las manos lo que era el empate de Chicago. "Fue el partido que necesitaba. Me sentí con mucha confianza y salieron bien las cosas, a todos".
Si volvemos a hablar de vestuarios, el que fue testigo después del empate contra Estudiantes de San Luis, jura Nacho, fue fundamental para este momento que tiene a San Martín como protagonista en la lucha por ascender. "Ese día hicimos un click. Nos pusimos de acuerdo todo en darnos cuenta lo que es San Martín. Tenemos los pies en la Tierra y las pelotas bien puestas. Este es un gran grupo humano que después de ganar en Tandil supo que contra Chicago era el momento de perder el miedo en casa y arriesgar".
Este fin de semana San Martín tiene fecha libre y el plantel tendrá el fin de semana de descanso para enfrentar la recta final, la última, la que será a matar o a morir, como desde que empezó el año. Lo que cambió, después de las últimas victorias al hilo, es la expectativa de San Martín: "Vamos a estar pendientes de los resultados de arriba, esperando que no sumen. Pase lo que pase, vamos a seguir dando pelea, queremos luchar hasta el final", cierra Arce, pieza clave de un vestuario ganador, donde estas mañanas llegará temprano, charlará con Dante y, entre mate y mate, se irá preparando para volver a ponerse los guantes y defender el sueño de todos en Ciudadela.