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El rugby femenino logró ganarse un lugar en un ambiente muy machista

Rita Cazorla, Silvana Gómez Juárez, Isabel Fontanarrosa y Luciana Travesi contaron sus experiencias en el deporte de la ovalada.

08 Mar 2018 - 14:16

Fotos: gentileza de Isabel Fontanarrosa y Rita Cazorla.

Que el rugby es uno de los ambientes más machistas que hay en Argentina casi que no es una discusión. Sobre todo en Tucumán, donde la mayoría de los clubes no tienen incluida la disciplina femenina, tales son los casos de Tucumán Rugby, Universitario, Los Tarcos, Tucumán Lawn Tennis, Huirapuca, Natación y Gimnasia y Jockey, por nombrar a los de mayor peso en la provincia.

Aun así y ya desde hace unos años, las chicas comenzaron a ganarse un lugar: “Empezamos remándola mucho, siempre tratando de darnos nuestro lugar de la mano de Mirta Cabrera, que fue la pionera aquí en Tucumán y la cual siempre empuja a que el rugby femenino tenga el lugar que le corresponde”, recuerda Silvana Gómez Juárez, quien junto a Rita Cazorla, Isabel Fontanarrosa y Luciana Tavesi fueron las primeras tucumanas en formar parte de Las Pumas. 


“Al principio fue duro, y hoy en día todavía por ahí escuchas cosas súper machistas hasta de las mismas mujeres que por ahí son peores que los hombres, pero es lo que nos gusta, lo que elegimos y por lo que nos seguimos desafiando día a día. Lo lindo es que no bajamos los brazos en ése momento y hoy en día vemos los frutos y lo disfrutamos. Me hace feliz y me siento orgullosa de haber transitado ése camino”, detalló Cazorla sobre lo que les tocó y les toca vivir en un ambiente en el que históricamente sobresalió el machismo. 

"En un principio no aceptaban la idea de que en el rugby se incluyera a la mujer, pero muchos se tomaron el trabajo de prestarle atención un poco más a lo que estaba sucediendo y al trabajo que estaban haciendo los primeros equipos que se formaron y el equipo del seleccionado. Allí comenzaron a tener una visión diferente, pero todavía hay personas que no lo aceptan", recordó Travesí. Aunque no todas son pálidas, ya que el apoyo que reciben en diferentes lugares las ayudan a seguir: “En lo personal tuve mucha suerte en el club y en mi familia, no sufrí tanto el machismo como muchas chicas que conozco, que tienen que pelear con sus familias o sus clubes porque las traten como iguales”, reveló Fontanarrosa.

Cada una tiene su historia particular sobre sus comienzos: curiosidad, amigas, impulsos de los amigos o compañeros de facultad. “Elegí el rugby simplemente porque me encantó. Me fui a probar y volví todos los sábado, porque en cierta forma me enamoró la simpleza del grupo, el trato, los terceros tiempos, todo”, cuenta Rita sobre su experiencia, luego de dejar de jugar al vóley en Caja Popular, donde se desempeñaba en la primera división. “Yo comencé porque era materia obligatoria en la facultad  y me atrajo muchísimo, así no faltaba a esa clase. Luego el profesor comento que se armaría nuevamente el equipo de Huarmis y por supuesto fui al primer día de entrenamiento y ahí me quedé”, recordó Travesi


“Las niñas hoy en día no tienen ningún problema, por ahí a los papás les cuesta dejarla o apoyarlas si quieren jugar al rugby”, destacó Cazorla sobre las nuevas generaciones que van llegando al rugby femenino. “A las chicas les decimos que no se queden con las ganas, no saben lo que se pierden. Se va a divertir y van a crecer un montón”, apuntó Fontanarrosa, haciendo la invitación para que se sigan sumando jugadoras. “Es un deporte maravilloso, encontrarán su segunda familia, amistades de las buenas. Hay mucho compañerismo y valores que son para toda la Vida. Es un deporte incluyente que lo puede jugar cualquiera que quiera. Anímense, no se van a arrepentir”, sentenció Silvana Gómez Juárez.

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