El Kity rompió el silencio en Planeta Gol y contó sus sensaciones tras la donación de médula ósea y el apoyo que recibió de todos en Atlético: "Muchas veces lloré sin que él me viera". Una historia de amor fraternal sin límites.
El Kity le salvó la vida a su hermano.
Cristian Villagra es un ejemplo de vida: el lateral de Atlético rompió el silencio en Planeta Gol, el programa de TyC Sports, en una entrevista íntima con Pablo González. Kity donó su médula ósea para su hermano, quien padecía una grave enfermedad de la que ya se curó: "Siento que le salvé la vida a mi hermano. A veces lo pienso y me emociono, me dan ganas de llorar".
"Le detectaron hace seis meses su enfermedad en la médula. Mi hermano tenía sangre en la nariz, ronchas... Al principio no lo decía, por miedo, pero fue al médico y le detectaron eso. Lloraba todos los días, estaban mis viejos, mientras yo en Tucumán jugando. Cuando podía viajaba a Rosario a verlo, era para tratar de contenerlo", contó Villagra. Y reveló lo más difícil: "Mi hermano tiene un nene de un año y medio. A su hijo no lo podía porque solo dos personas podían entrar a la sala. Eso lo deprimió mucho".
Cristian fue el único familiar compatible para la donación: "Nos tenían que hacer estudios a los tres, a mí y a mis hermanos. Yo le dije a mi hermano, le dije que iba a ser yo el compatible, era intuición: 'Yo te voy a ayudar'. Me miraba y no lo podía creer. Me agradeció y me dijo: 'Ahora te llevo adentro mío'".
Villagra también reveló cómo lo apoyó Atlético, el presidente Mario Leito, los compañeros y los hinchas con sus mensajes de fuerza: "Lo hablé en el club y supe que iba a estar un mes afuera, aunque estaba el miedo de no volver a jugar nunca más. Pero los médicos me dijeron que sí iba a poder. De todas maneras no hubiera dudado en donar si no iba a volver a jugar. Muchas veces lloré sin que mi hermano me viera".
El regreso a las canchas fue duro, pero también se recuperó el jugador Decano: "Me sentía débil, en los huesos, en las articulaciones, empecé a tomar suplementos, estuve una semana o diez días sin entrenar, hasta que llegué a jugar contra Libertad. Nunca me dolió tanto el cuerpo, sentí que tenía cinco gripes, no podía levantarme de la cama. Cuando volví con todo fue raro, estaba emocionado. Después de la operación, pensé que no iba a quedar igual, que el físico iba a cambiar. Contra Boca ya jugué mejor", remarcó Kity.
Por último, el protagonista de esta historia de verdadero amor fraternal dejó un mensaje: "Donar órganos te permite tomar conciencia de lo importante que es. No le daba importancia pero ahora que lo viví de cerca, le diría a la gente que se informe. Donar es salvarle la vida a una persona con algo que no te lleva mucho tiempo. Un pequeño acto es un gran acto. No sé si soy un ejemplo, pero me gustaría que me imiten. Pasa el tiempo y voy cayendo que le salvé la vida a mi hermano. Me dan ganas de llorar. Lo quiero mucho, y lo que hice por él, él lo hubiera hecho por mí".