Marcelo Santillán tiene 50 años, es empresario y uno de los integrantes de la peña "Luis Miguel Rodríguez", de Buenos Aires. Y en la noche del miércoles, vivió una pesadilla.
Salía caminando del estadio Campeón del Siglo luego del partido entre
Atlético y
Peñarol, cuando escuchó a un policía uruguayo gritarle. "
Vos estas tirando piedras y rompiendo los vidrios de los autos", acusó el efectivo, y junto a algunos de sus compañeros comenzaron a golpearlo.
"Lo que vivimos fue un desastre. Nada que ver con eso, tengo 50 años,
imaginate que me voy a poner a tirarle piedras a los autos", confiesa el día después, ya en suelo argentino, en diálogo con
eltucumano.com
La salida del estadio fue realmente caótica. A los 10 minutos de finalizado el partido, los agentes policiales comenzaron a ordenar a los ómnibus que trasladaron al público tucumano que se retiren del lugar, cuando todavía faltaba mucha gente por salir del estadio para emprender el regreso.
"Los choferes les dijeron a los policías que no se podían ir todavía porque los micros estaban casi vacíos,
faltaba que suban la mayoría de los hinchas, pero a ellos no les importó, no le dieron tiempo a nada y los empezaron a correr", relata
Santillán. Por eso, algunos fanáticos entraron en desesperación al ver a los micros alejarse y comenzaron a correr para perseguirlos por la ruta.
En ese contexto, algunos efectivos arremetieron con violencia contra los tucumanos, mientras pasaba el tiempo de espera para la salida del público local. Una vez que se abrieron todas las puertas y los hinchas de
Peñarol salieron a la calle, el desastre fue todavía mayor.
"No tengo dudas que nos entregaron", consideró el fanático "Decano".
Y en medio del caos, llegó la salvación, como un ángel de la guarda apareció una camioneta que levantó a
Santillán y las dos personas que lo acompañaban, quienes también resultaron con golpes. "Una
traffic que pasaba por ahí nos hizo subir,
si no nos mataban", recuerda aún agitado. "Era una que habían contratado unos hinchas de Atlético para ir al partido. Era para 14 personas y solamente había subido una, pero se estaba retirando del lugar por orden de la policía, así que nos vieron a nosotros y por suerte nos alzaron y nos llevaron hasta el
Hilton, donde estaba alojado el plantel”, relató.
"Por suerte, en el hotel, me atendieron los médicos del club. Tengo una fractura en la clavícula y otra en el pie, porque los policías me pisaron con la moto. Ahora tengo el hombro inmovilizado", comentó por último.