El sábado en Ciudadela todo era fiesta. El domingo, todo era enojo.
Almagro desplazó de la cima del campeonato a
San Martín al ganarle por 2 a 1 a
Flandria, en un partido con una polémica jugada de la que se hablará por mucho tiempo.
El Tricolor estaba obligado a ganar si quería ser puntero. Era local ante un equipo prácticamente descendido, pero sorpresivamente comenzó abajo en el marcador.
Sin embargo, llegó a la igualdad gracias a un insólito penal cobrado por el árbitro
Sebastián Ranciglio y convertido por
Diego Diellos.
Con esa conquista, el equipo de José Ingenieros logró emparejar las acciones. Luego pasó al frente con gol de
Gabriel Compagnucci, y el resto es historia conocida: el Tricolor es puntero, y el Canario descendió a la B Metropolitana. Mientras, el mundo Ciruja explotaba de bronca. Con arbitrajes así, cualquier remontada parece imposible.
El resumen del partido: