El arquero es uno de los líderes más positivos del plantel, contó cómo se vivió en la intimidad el golpe del lunes y da vuelta la página: "Pensamos en Dálmine y queremos volver a enfrentar a Brown de Adrogué. Todos estamos enfocados en el ascenso".
A Ignacio Arce dámelo siempre. Espíritu ganador y líder positivo para ponerle el pecho a todos los momentos.
Acaba de terminar el partido en Adrogué y Nacho Arce no quiere quedarse un minuto más en el campo de juego. El arquero de San Martín es el primero en salir de la cancha y el primero en meterse al vestuario, solo. En esos segundos de soledad, antes de que empiecen a llegar sus compañeros, Arce todavía tiene los guantes puestos, el cuerpo caliente, la cabeza a mil revoluciones, y una mezcla de bronca y tristeza que nadie vio: “No quería demostrar debilidad. Siempre fui muy optimista. Nunca bajé los brazos. Tenía que demostrarle al grupo que se puede salir adelante, que está la voluntad”.
Uno a uno empiezan a llegar los compañeros de Arce al vestuario: Maxi Martínez busca explicaciones en el techo, Pampu González muerde el cuello de la camiseta, y en la imagen que resumió el golpe del primer ascenso perdido, Walter
Busse acompaña a Matías García, el que más exteriorizó sus sentimientos al finalizar el lunes de Adrogué: “Las ganas de llorar fueron más para largar la bronca que de tristeza. Caco fue muy importante en todo el torneo, tiene mucho barrio, claro que le dolió. Nos quedamos con la sensación de que podríamos haber hecho algo más. Sobre todo porque se dieron los resultados y sabíamos que si ganábamos, ascendíamos”.
Hoy ya es viernes, pero el recuerdo de lo que pasó es muy fresco. Son jugadas, momentos, imágenes, momentos que van y vienen, que van y vienen en la cabeza de todos los que forman parte del mundo que es San Martín. Así como el viaje de ida fueron días sin dormir, banderazo, caravana, aeropuerto histórico, y viaje a la ilusión, el regreso fue todo lo contrario: “La tristeza siguió hasta que volvimos al hotel. Estábamos muy tristes. Pero todo empezó a cambiar cuando nos habló Rubén (Forestello). Siempre pega la palabra justa. Y nos mentalizamos en que ya no tenemos otra oportunidad más que la que empieza el domingo. Que toda la ilusión que teníamos, todavía está, nadie nos quita la ilusión de ascender”.
Y a medida que los días pasan, el tono de Arce cambia. Como en el mano a mano que tiene con eltucumano.com, donde ataja todo lo que se le tira, descuelga el pasado, le pega con los puños al dolor, y saca rápido desde el área para dejar solo a un compañero rumbo al gol, como lo hizo con Matías García contra Chicago o con Gonzalo Rodríguez en la cancha de Flandria, gritos, goles, escenas felices del pasado no tan lejano, un pasado que Arce pide que no se olvide: “No nos olvidamos de lo que pasó. No nos olvidamos que hicimos un gran torneo, que en los momentos duros siempre nos levantamos, siempre dimos el zarpazo. Ahora se viene Dálmine y a ninguno se le pasó por la cabeza tener la revancha el martes, al día siguiente de la derrota. Esta fue una semana de charlas, una semana que necesitábamos y que nos sirvió como aprendizaje”.
Ciudadela lo sabe: son días difíciles para San Martín y la derrota en los hinchas se sentirá en los hombros hasta el día del partido. Eliminar a Dálmine, con la ventaja deportiva a favor, pero con la necesidad de hacer un gran partido, de ganar, de meterse en semifinales y ahí ya cambia el tono, y ahí ya empieza otro cantar, la ilusión se renueva como marca la historia de San Martín. “El jueves compartimos un asado con el cuerpo técnico y el presidente (Roberto Sagra). Todos estamos enfocados en el ascenso. De los errores cometidos, aprendimos que los equipos de menor calidad son los que más nos han costado. Mitre, Riestra, Flandria, el propio Dálmine. Hay que corregirlo y el domingo tenemos la posibilidad. El Reducido va a ser duro, pero somos candidatos”.
Esta noche se conocerá el resultado entre Almagro y Aldosivi. El perdedor será el único mejor posicionado que San Martín, pero tendrá poco tiempo para recuperarse del golpe de perder una final y el martes recibirá a Agropecuario, un rival duro como visitante. “El propio Dálmine y Brown de Adrogué van a ser duros. También Sarmiento de Junín viene bien, armadito. Pero somos candidatos y hay que demostrarlo. Primero Dálmine, y después se vienen los idas y vueltas. No tengo preferencias en definirlo en Ciudadela o como visitante. Si nosotros hacemos nuestro trabajo, vamos a avanzar”, define Nacho Arce, uno de los líderes de este San Martín que quiere revancha a partir del domingo. Se anima a pensar un poco más allá: “¿Revancha de verdad? Queremos revancha contra Adrogué. Ojalá tengamos esa revancha, ojalá”. Y le deja un mensaje a los hinchas, ese que necesitan más que nunca: "Estamos muy agradecidos, sabemos todo lo que hicieron, todos estamos ilusionados, todos queremos hacer historia y vamos a seguir demostrándolo".