Es hincha, jugador y emblema del sueño de todos en Ciudadela: Forestello lo llevó a la conferencia de prensa y analizó lo inexplicable: "Soy hincha y lo vivo como tal".
Inolvidable: Maxi Martínez lo festeja como el hincha que es. Foto de Nicolás Núñez.
Maxi Martínez estaba sentado en la sala de conferencia de prensa y todavía le dolía la cabeza: por su mente pasaban una y otra vez imágenes, sensaciones de una noche inolvidable que lo tuvo como el alma y el corazón de lo que es, un hincha que juega con la 3 pegada en la espalda y se subió al alambrado para celebrar y un grito al cielo: "¡Gracias, Dios!".
Como lo había hecho durante pasajes de Adrogué, el lateral izquierdo de Alderetes controló su sector, quedó cara a cara con el árbitro y se ganó la amarilla cuando las cosas no salían, pero nunca dejó de ir al frente y hasta casi fabrica un penal luego de trabar y ganar la pelota dos veces contra dos adversarios.
"La adrenalina del partido me llevó a vivirlo así: soy hincha y lo vivo como tal. Íbamos perdiendo 2 a 0, no lo podía creer. Salimos a matar en el segundo tiempo, cuando llegó 3 a 2 de ellos me quería morir, pero sabía que lo íbamos a luchar hasta el final", aseguró Maxi, extenuado al lado de Forestello, quien lo llevó a su lado como un premio al sacrificio que dio en cancha, y que terminó con Maxi de cara a los hinchas, gritando y cantando más que un pasaje a las semifinales.
"Era un desahogo grande, veníamos de Brown, de perder, donde sabíamos que si ganábamos conseguíamos el ascenso, veníamos bajoneados, hicimos el duelo, pasaron los días, el entrenamiento fue mejorando. Esta noche contra Dálmine demostramos que estamos bien, que estamos fuertes, que hay que festejar y que mañana hay que empezar a pensar en lo que viene. Pero primero festejar todo esto que no se vive todos los días: le doy gracias a Dios por ser futbolista", dejó en claro Maxi, emocionado y ya embarcado en el micro especial de los jugadores, sacando el torso por la ventanilla, y escuchando la canción que más les gusta a los jugadores, la que le dice la hinchada, con el corazón.