De las 24 horas que tiene el día,
Marcelo Soria usa más o menos la mitad para pensar en Boca. "Nunca hice ese cálculo, pero debe andar por ahí. Me la paso pensando en el equipo, en el partido que pasó, en el que viene, en la tabla, en los rivales, en nuestros jugadores, en todo", confiesa.
El joven, de 31 años, es parte de un grupo de ochos fanáticos de
Banda del Río Salí que se junta a ver cada uno de los partidos del equipo de Guillermo. "Antes íbamos a un bar, pero ahora que Joaquín se puso el pack fútbol, le caemos todos a la casa", dispara mientras se le escapa una caracajada.
El fin de semana pasado, junto al mencionado Joaquín, que se apellida Brandán, y a otro miembro de la banda,
Ramiro Moyano, hicieron un viaje relámpago para estar en La Bombonera en el triunfo del equipo ante Unión de Santa Fe. "Nos habían comentado que había una posibilidad de conseguir entradas, y empezamos a movernos para sacar los pasajes de avión y el hospedaje. Lamentablemete no salimos campeones ese día, pero fue impresionante estar ahí, el desahogo con los goles y sentir en carne propia como se mueve La Bombonera", recuerda con emoción.
"Gritamos hasta quedarnos sin voz, literal", añade.
Sobre el festejo de ayer, consideró que "es muy especial porque hace mucho tiempo que no había un bicampeón en Argentina. Pero además, por lo que significa ser de Boca para mi, es algo imposible de describir con palabras".
En las noticias
Cada mediodía,
Ana Pedraza informa a miles de tucumanos en TV Prensa, el noticiero de Canal 10. En la emisión de este jueves, posiblemente su sonrisa sea un poco más pronunciada que lo habitual. "Soy bostera desde que nací. Toda mi familia lo es, y cuando el equipo sale campeón a mi me viene el recuerdo de mis abuelos, de cómo festejábamos en casa cuando era chiquita. Es increíble que ahora me toque hacerlo con mi marido y mis hijos", cuenta.
A la hora del duelo con
Gimnasia, en su casa, en Monteros, improvisaron una tribuna frente a la TV. "Yo no soy de ver los partidos, porque me pongo muy muy nerviosa, pero sí voy siguiendo lo que va pasando. Mi marido y mi hijo sí, son muy fanáticos y apasionados y se ven todos los partidos. Además, cada vez que viajamos a Buenos Aires vamos a La Bombonera, es una parada obligada", añade.
Bastante lejos de plaza Independencia, se dieron maña para tener un festejo muy particular. "Queríamos salir de casa, asi que fuimos a visitar a mi cuñado que es de River, para que los chicos lo gasten un poquito", cuenta entre risas.
El profesor
Federico tiene 34 años, es docente y vive en barrio norte. Su cuarto es conocido por sus amigos como "La Bombonera".
"Tengo algunos posters, un escudo gigante arriba de la puerta, y los changos le pusieron ese nombre, je", comienza contando un fanático por elección propia. "Nadie me hizo hincha. Tenía cuatro años y me gustaron los colores, me regalaron la camiseta para mi cumpleaños y a partir de ahí lo seguí siempre".
Para el profe, una cuenta pendiente es estar en el estadio de Boca un día de partido. "La pude conocer cuando fui a Buenos Aires, pero mi máximo sueño es poder ir a un clásico", confiesa.
Este miércoles, al partido lo vio en la casa de su hermana, en medio de los festejos por el cumple de su sobrina. "Aprovechamos para brindar un poquito, y para hacerle un poco de burla a mi cuñado que es gallina. Ahora queremos pasar de fase en la Copa", se ilusiona.
Desde el sur
En su casa de Famaillá,
Eugenia Valdez se quedó sin lágrimas. "Me lloré todo, por el título, por el campeonato, y por mi ídolo,
Carlitos Tévez", comenta.
Su fanatismo por el Apache trasciende todas las fronteras. "Lo sigo desde el día que debutó en Boca, estuve pendiente de su paso por Shanghai, todo. Por él no veo los partidos de Argentina, porque no tengo nada que me movilice", remarca.
Fanática de Boca desde que tiene uso de razón, esta vez vivió el título en soledad, "por cábala".
Al igual que muchos otros fanáticos, su sueño es poder conocer La Bombonera. "Lo voy a cumplir. Con mi amiga decimos queno pasa de este año, es algo que estamos planeando, queremos escaparnos a buscar esa felicidad, esa sensación que en ningún estadio del mundo se siente", comenta.
Por último, en medio de los festejos, la fanática redobla la apuesta. "Queremos la Libertadores, es nuestra obsesión. Pero si nos va mal, no importa, un resultado no cambia el sentimiento".