DE PRIMERA

"Quiero un equipo competitivo": Forestello, el ascenso y su continuidad

Mano a mano con el técnico que llevó a San Martín a la gloria: sus condiciones para seguir al frente, los desafíos que presenta jugar en Primera y las claves para que el Pueblo Ciruja sueñe con más alegrías.

06 Jun 2018 - 17:08

Rubén Darío Forestello, el técnico que llevó a San Martín a Primera. La foto es de Esteban del Santo.

Rubén Darío Forestello es el técnico que cambió todo con su llegada a San Martín, absolutamente todo: potenció a cada jugador de un plantel que no armó, movió las piezas necesarias, cambió la mentalidad grupal, transformó a San Martín en un gran equipo, agresivo, combativo, con muy buen juego y súper contundente. Los ejemplos están claros y en Ciudadela se vieron en su mejor versión con una lluvia de goles que tuvo su pico justamente en la gran final contra Sarmiento. Pero hay cosas que no cambia Forestello y es la mesura después de dar vuelta la página del ascenso, después de dar la vuelta.

Mientras el plantel comenzó sus merecidas vacaciones, Forestello sigue en Tucumán: “Me voy el viernes. Antes quiero definir mi continuidad”, dice en diálogo con eltucumano.com. Es que ayer lunes, después de la euforia por el ascenso, el técnico que devolvió al Santo a Primera se reunió con el presidente Roberto Sagra, el autor intelectual del gran volantazo que pegó el club para contratarlo y que los resultados queden a la vista con el regreso a la máxima categoría después de 10 años: “Mañana (jueves) tendremos una nueva reunión para definir mi continuidad. Tenemos una muy buena relación con los dirigentes y la buena predisposición existe desde las dos partes”.

No hay nada raro en las condiciones del técnico para continuar, todo lo contrario: quiere un equipo competitivo para Primera, no va a quedarse para sufrir con la permanencia, sabe que habrá momentos difíciles, pero San Martín tiene un estilo de juego y si hay algo que no se negocia es la idea: “Si seguimos, la base se va a mantener. Hoy por hoy no soy el técnico. Firmamos un contrato hasta la finalización del torneo y ahora debemos reunirnos para definir la renovación. Quiero tener las posibilidades de tener un equipo competitivo. Los jugadores quieren seguir creciendo y queremos tener esa paz para trabajar en Primera”.

Todo indica que Forestello continuará al frente del Santo y analiza las diferencias entre el camino realizado en la B Nacional y lo que se viene: “Queremos ser competitivos en Primera. No quiere decir que vamos a plasmar con tanta contundencia nuestro juego como lo hicimos en el Nacional. En Primera cambia todo, pero jugando de esta forma, más en tu cancha, se pueden hacer cosas importantes. Los otros equipos manejan un presupuesto enorme, veremos… Hay una base, hay que sumarle refuerzos. Claro que tengo fe. No sé si voy a poder contratar todo lo que quiero, al igual que al equipo del frente (por Atlético) se hace difícil. La idea es seguir potenciando jugadores, algunos de renombre dispuestos a venir a ponerse de pie, a sumarse a lo que San Martín ha generado”.

Lo que ha generado San Martín de la mano de Forestello es lo que se ha visto en el campo de juego como consecuencia de lo logrado puertas adentro, en el vestuario, en el complejo, en los viajes. Un técnico reconocido por los jugadores en su capacidad para manejar el plantel, la térmica, el pulso, para meterse en la fibra del grupo sin mezclar los tantos, pero siempre con la palabra justa desde la pretemporada en Perico, una unión grupal que empezó a verse justamente la última noche en Jujuy, con un video de cuerpo técnico y plantel celebrando el fin de esa pretemporada y el comienzo del sueño contra Los Andes. “Todo lo que hemos trabajado se ha logrado, se han potenciado mucho los jugadores. Sabíamos que adentro íbamos a generar cosas, hemos terminado dando fundamentos. Fuimos los mejores, obvio que fuimos los mejores. Fuimos de menor a mayor. Cualquier espectador lo vio: fue notable la diferencia que se concretó en la semifinal y la final. Nuestra gran virtud fue aprender del error. La felicidad más grande que tengo es saber que terminamos siendo un equipo”.

A diferencia de sus anteriores ascensos a Primera como jugador y entrenador, Forestello describe qué sintió con este logro y, al compararlos, sentencia: “Es importantísimo. El logro presente siempre es el más importante. Para mí es una materia aprobada y bien aprobada desde la madurez”. Y en cuatro meses Forestello logró también identificarse con los hinchas, la banca, el respaldo, el aguante, en la calle y en la cancha, todo resumido en el día que San Martín clasificó a la final del Reducido y en Ciudadela se cantó: “Que de la mano de Forestello todos la vuelta vamos a dar”. Ese canto se trasladó a las calles y el técnico se emocionó hasta las lágrimas: “La emoción es del cuerpo técnico, se transportó en los jugadores. A mí me gustan las personas normales, el hincha de San Martín es muy pasional, humilde. Me gusta ver disfrutar a una persona a la que le cuesta comprar una entrada. Logramos identificarnos porque fue un equipo que no solo metió huevo sino que entregó todo y más, dando ocho pases seguidos para llegar a un gol, esas cosas destaco. Vimos mucha gente emocionada en muchos partidos, no solo en la final. Me hace bien que la gente exprese sus sentimientos y que los chicos se sientan reconocidos, me gratifica”.

Lo construido en esta primera parte del año logró el escalón más sólido concretado con el ascenso, pero Forestello entiende que es el primero, que deben venir muchos más: “Hay que mantenerse en Primera, es el primer eslabón de la cadena. Va a costar, por momentos se va a complicar, pero hay que seguir el camino construido si me llego a quedar en el club”. Y mientras los contratos se terminan y se define la renovación o el fin de los mismos en los jugadores, Forestello destaca la base del equipo y pondera a Claudio Bieler para que sea el capitán del Santo en la máxima categoría: “Es importantísimo, es un jugador que ha jugado en todas las categorías. Ojalá se quede”. Y antes de irse de vacaciones el viernes, a solo tres días de la gloria con Ciudadela, Forestello no descansa, está al tanto de los jugadores que pueden seguir y no en el club, quiénes pueden llegar, y en ese marco reconoce cuánto realmente va a descansar en este tiempo de relax: “Y no... En el fútbol nunca uno se puede relajar demasiado. El teléfono no deja de sonar. Si nos quedamos, hay mucho trabajo por delante".

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