Fue ídolo y capitán de Atlético hasta que conmocionó a Tucumán cuando se fue a Ciudadela para ponerse la camiseta de San Martín. Los detalles imperdibles de aquel hecho y de su debut en el clásico como Ciruja con melodía propia: "La siguen cantando cada vez que vengo a Tucumán". VIDEO
Doroni, de pie, con la 8 pintada en el pantalón. Un equipo bien a lo San Martín: garra y corazón.
Estaba en la isla el Gringo Doroni. Por eso no atendía el teléfono. Se desconecta. Se va con los amigos a pescar. Esa es la excusa. El motivo es el asado y charlar de cualquier cosa menos de política. "Ya no, ya me cansaron, íbamos a terminar peleándonos entre todos, elegimos otros temas. Y ahora, de lo único que se habla aquí en Santa Fe es del clásico tucumano".
Recién llega de la isla el Gringo Doroni. Por eso atiende el teléfono. Se conecta con el tucumano. Se imagina por un rato con los amigos en Tucumán. Lo hace cada vez que puede. La última vez fue para el aniversario de San Martín. Y la anterior para el ascenso contra Sarmiento. Ahí vino con la familia: "Quería que mis hijos conocieran dónde jugué, que supieran cómo se vive el fútbol en Tucumán. Contame, ¿cómo están todos? No se habla de otra cosa, ¿no?"
Y no, Gringo, la verdad que no se habla de nada más. "Claro, como en mi época, pero con un condimento especial. Desde aquí se percibe: es la primera vez en Primera y tiene la gran posibilidad de demostrarle al país lo que es el fútbol en Tucumán.
Fijate que aquí en Rosario no se pudo jugar Newell's-Central y fueron a cancha vacía en Buenos Aires. Y la vergüenza de Boca-River ni hablar. Yo no sé qué nos pasa como sociedad".
Se tienta el Gringo con profundizar el concepto, pero no, recuerda el pacto con los amigos, y elige no nombrar culpables de lo que pasa para que una sociedad no pueda jugar una final. Prefiere volver a Tucumán y viajar en el tiempo y meterse en el señor revuelo que fue el cambio de vereda de un día para el otro, el día que se sacó la camiseta de Atlético y se puso la de San Martín, una situación que, si te cuesta imaginar ,Erasmo Armindo
Doroni te la explica: "No, nunca imaginé el escándalo que se armó. Nunca".
Lo que pasó, básicamente, es que cuando Doroni dejó Atlético y pasó a San Martín era Doroni, no cualquiera: Doroni había sido el emblema de ese equipazo del Viejo Guerra, uno de los mejores que ha visto jugar el Monumental. Era el emblema y el capitán de Atlético. "Sí, y viví dos años maravillosos en Atlético. Ese equipo estuvo a punto de ascender, pero se cayó al final. Hubo un problema con los dirigentes: les dije que si les rescindían los contratos a unos compañeros yo era el primero que me iba. Y yo era el capitán, el referente, y quedé señalado por los hinchas cuando perdimos la posibilidad del ascenso. Hoy no hubiera tenido esa actitud con los dirigentes. Hoy que lo pienso me doy cuenta que no era el momento ni las formas. Pequé de juventud. Los hinchas estaban dolidos. Y encima me fui a San Martín, imaginate".
Pero no, ya imaginamos nosotros y ustedes la situación por si no se acuerdan cómo fue. Porque Doroni hasta había jugado cuatro clásicos con la camiseta de Atlético: "Dos victorias de Atlético, un empate y un triunfo de San Martín. Creo que así fue. Lo que muchos no saben es que pude haberme ido antes a San Martín. Estaba Ginarte como técnico y me quiso convencer un año antes. Me dijo: 'Pero dale, Gringo, dejá Atlético y vení a San Martín. Te prometo que no te pongo en los clásicos. Dale'. Y yo le dije que estaba loco: 'No, Jorge, ni en pedo. ¿Sabés lo que pasaría?'".
Y lo que pasó es que Doroni se mudó a un hotel céntrico después de poner la firma para San Martín. En el hotel dormía. Pero comía en un restorán a una cuadra y esa cuadra la hacía caminando. "Y no sabés lo que era esa cuadra. Me decían de todo, estaban muy calientes, no podían creer lo que había hecho. Se puso feo. Pero hay una noche que no me olvido más: yo estaba en el hotel, los hinchas sabían que estaba en el hotel, pero esa noche había un Peugeot 504 con cuatro adentro: toda la noche dando vuelta alrededor del hotel: 'Doroni c... Ya vas a cagar'. Estaban como locos. Le pedí al conserje una botella: 'Dame que se las tiro'. Pero me arrepentí. Después vino el Chino Sarmiento que era el jefe de la barra de San Martín. Y me dijo que me quedara tranquilo. Conmigo se portaron de 11".
Se portaron tan bien que hasta le dedicaron una canción a su apellido, la canción que más dolió en esa época, la que selló el pase de un equipo a otro, una canción que es privilegio de pocos: cualquiera puede ser figura en un clásico, pero que una tarde la rompas y te dediquen una canción, eso no es para todos: "Doroni los cu... Doroni los cu... Los cu... Doroni los cu...", retumba cada vez que el Gringo viene a Tucumán. "Sí, la conozco. Y me da pudor cuando la escucho. No soy de hablarles mucho a mis hijos, salvo si me preguntan. No puedo creer lo que viví ahí. Y esos dos goles en el clásico fueron los más importantes".
Porque Doroni se fue a San Martín y en el primer clásico que le tocó jugar contra Atlético tuvo la gran idea de hacer dos goles en Ciudadela para dar vuelta ese clásico el domingo 27 de octubre de 1991: "Perdíamos 1 a 0. Gol del Mono Campos. Estábamos jugando mal. Ginarte nos habló en el entretiempo y nos dijo que si mejorábamos un poco lo ganábamos. A mí me quedó la primera, salió un bombazo y sirvió para el 1 a 1. Ese gol nos aflojó la tensión a todos. Yo nunca estuve tan nervioso en mi vida de jugar un partido como esa vez. Tenía mucha presión. Y me la saqué".
Ginarte le había insistido al Gringo que si quería no jugaba a lo que Doroni le respondió: "Ni loco, lo juego, cómo no voy a jugarlo". Y en el primer gol se sacó toda la historia del pasado, revoleando el brazo derecho como Batistuta, más habituado al festejo por esos años. Pero nunca con dos goles en un clásico, porque después vino lo mejor: "Le expulsaron el 5 a ellos y crecimos todos. Después me hice cargo del penal y llegó el segundo gol que sirvió para el triunfo y fue una fiesta completa. Siempre recordamos ese partido con los muchachos, con el Turquito Apud, con Fabián García, como el Bomba Scimé, qué personaje ese gordo".
Porque el campeonato de ese año, el primero de Doroni en San Martín, se coronó con el gol olímpico del Bomba en Amirante
Brown. Pero antes había una cuestión pendiente y era el partido de la segunda ronda en el Monumental, el partido que no jugó Doroni: "Me expulsaron dos fechas antes del clásico en Rosario contra Central Córdoba. En el medio se fue Ginarte y llegó Chabay. No pude estar en el que jugamos en la cancha de Atlético. Y no, tampoco iba a ir con el plantel para evitar problemas. Fue 0 a 0 ese día".
Del resultado se enteró al final el Gringo. Porque ese día también se desconectó. A falta de islas en Tucumán, tuvo otra idea: "Me fui al cerro San Javier con mi señora y un amigo. Él me insistía que lo escucháramos al partido, que fuéramos a la cancha. Pero no quería saber nada, quería irme a un lugar tranquilo, no escuchar nada. Recién prendí la radio del auto cuando faltaban dos minutos. Ahí me enteré. Fue la única vez que no jugué en esos tres años en Tucumán. Después sí, llegó el ascenso. Y coronamos una etapa bárbara. De eso tampoco se olvidan los hinchas", cierra Erasmo Armindo
Doroni, el que dejó Atlético, llegó a San Martín, ascendió a Primera, tiene hasta su propia canción y un deseo para esta tarde: "Ojalá gane San Martín".