¡FELIZ AÑO!

Llega 2019: la carta más emocionante de un hincha de San Martín

El Pueblo Ciruja despide un año marcado a fuego por el regreso a Primera y coronado por ganarle a Atlético el clásico más importante de la historia. Mirá el video.

31 Dic 2018 - 16:38

Ciudadela fue una fiesta todo el año.

Miren el cielo: ahí encontrarán la única estrella de todo el norte que brilla de verdad. Es la que nos acompaña, la que corona el escudo pegado al corazón. Es la que nos iluminó hasta cuando llovía a cántaros, la noche que el agua se mezcló con las lágrimas de Galeano, la noche que todo parecía perdido. Somos San Martín y sabemos que ese gol iluminó lo que vino después. ¿Cuántas veces vimos entrar esa pelota en el arco de los milagros? ¿Cuántas veces lo gritamos? Escuchalo al Corcho Rodríguez cómo lo grita. Y gritalo de nuevo.

Es la estrella que ha guiado a nuestros jugadores durante el camino a Primera. A ellos, a los que les parábamos el bondi en la Amador Lucero después de cada triunfo. Mientras nos metíamos por la ventanilla para abrazar al Taca, a Maxi, a Caco, a todos, en ese bondi vimos llorar a un amigo emocionado cuando lo hicimos canción: "Que de la mano de Forestello, todos la vuelta vamos a dar, vení, vení...". Y fuimos. Fuimos en moto, en auto, a pie, hasta de rodillas fuimos a la plaza Independencia. Volvimos a teñir de rojo y blanco las calles de todo Tucumán, volvimos a Primera y dejamos el mensaje más anunciado del año: "Ya se acerca Ciudadé".

Un adelanto de la noche inolvidable fue cuando en el Monumental el Taca silenció a todos. Y otro anticipo pasó en Ciudadela cuando Espíndola rompió el ángulo. Después de eso, el invierno siguió dulce con Bieler desnudo por el doblete por la Copa Argentina y ese tiro en palo contra Boca en el viaje que perdimos algo mucho más importante que un partido.
Llegaron refuerzos para mantenerse en Primera, pero íbamos a necesitar un refuerzo más, el que no se consigue en ningún otro lado. Nacidos en La Ciudadela, muy cerca del Abasto, son los que en el peor momento volvieron a dar el presente y recibieron a Coyette con un banderazo. Son, somos, los que demostramos un aliento incondicional a Ciudadela llena, los que llenamos entrenamientos, los que metimos caravana, copamos el Aeropuerto, y los que ahora volvíamos a creer cuando otra vez en la Bolívar, otra vez con Paqui Costa, otra vez con Matías García, otra vez con los goles del capitán, amo y señor de este sueño.

Mientras se acercaba la noche más esperada, Taca había empezado a compartir los flashes con Carranza, con Arregui, con Tino Costa, con Lucho Pons y con los gloriosos del ascenso. Todos se unieron la primera noche de diciembre para que ninguna bandera ni recibimiento intimide a nadie, para que el bailecito de la tribuna cambie de color y se traslade a la cancha 2 a 0 abajo. Y para que aparezca Pons, Acevedo y Tino Costa para el 3 a 2 del triunfo inolvidable, de la remontada épica, del clásico más importante de la historia que fue todo de San Martín: tuyo, mío, de vos, de vos y de vos, de todos los que hoy vamos a mirar esa estrella una vez más para que ilumine el 2019, para que sea un año feliz, con derecho a revancha, y bien de Primera.


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