“A los 14 años fui a jugar un torneo en La Rioja, hice 40 golpes y desde ahí le agarré el gustito a los viajes. Fui a Salta, a Jujuy, y no paré más. Jugué la clasificación para hacerme profesional a los 17 años en Buenos Aires, y ese fue el momento del click”, cuenta en diálogo con
eltucumano.com, mientras practica rodeado de amigos.
Tras esa performance, un grupo de socios de Las Yungas comenzó a apoyarlo económicamente, y su carrera no paró de crecer hasta alcanzar el pico más alto el pasado 14 de julio, cuando
ganó el TPC Colorado Championship y obtuvo los puntos necesarios para meterse en el
PGA.
Con la clasificación en el bolsillo, “Muru” decidió bajarse de los siguientes dos torneos y volver a casa, para festejar su cumpleaños en familia y recargar energía junto a los suyos. “Yo quería hacer algo tranquilo y juntarme con los muchachos, pero mi esposa organizó una fiesta sorpresa. Fue un momento muy lindo, aunque al principio no entendía nada”, cuenta con una sonrisa.
En su corta estadía en el “Jardín de la República” no faltaron las empanadas, las humitas y las milangas. “Siempre aprovecho para comer comida tucumana, porque cuando viajamos es imposible. He probado empanadas en otros lugares, pero no tienen nada que ver con las de acá”, dice, mientras se ilusiona con su próximo desafío.
“Yo fui a algunos torneos del PGA como espectador, lo vi a Tiger Woods en 2015, estuve cerca de él, pero yo era uno más del público. Ahora vamos a estar a la par, a entrenar en el mismo lugar, a compartir vestuario, a estar en el lunch con todos los otros jugadores, va a ser algo increíble”, comenta.
Fanático de
San Martín, Ledesma lleva su camiseta a todos lados, y quizás, en una de esas, ahora le regala una a Tiger.
“Si puedo sí, ¿por qué no?”, dice. “Siempre estoy pendiente del Santo, dónde sea que esté, jugando, entrenando o lo que sea, a la hora que juega San Martín yo estoy frente a la computadora viendo el partido. Por suerte cuando fue el clásico del año pasado me tocó estar acá, así que nos juntamos con muchos amigos Cirujas para ir a un bar. Fueron los goles que más grité en mi vida”, recuerda.
En septiembre comenzará su participación en el
PGA, que lo tendrá compitiendo en nuevo torneos en tres meses. Lo importante, más allá del resultado, será dejar bien parado el nombre de la provincia, y abrir el camino para las generaciones que vienen por detrás. “Así como en su momento nosotros veíamos a César Monasterio, Jorge Monroy, al mismo Pigu, para intentar imitarlos, sé que ahora hay chicos que me miran a mi, que se fijan, e intento hacer las cosas bien y cada vez que puedo hablar con ellos”, apunta.
En la cancha, sin embargo, buscará asegurar su membresía para 2021 como primer objetivo. Si lo consigue, irá por más.
“Me tengo fe, sé que nos puede ir bien”, dispara. Que así sea.