ANÁLISIS

San Martín te empapela la cara y descorchó la primera sidra del mes inolvidable

El Santo goleó en Mendoza y cerró una primera rueda brillante, imponiéndose en todos lados y con jugadores titulares y variantes que invitan a soñar y brindar por un glorioso 2020. Miren cómo se gritó esta noche en las calles de Ciudadela y en el vestuario ganador subido a la ilusión. VIDEOS

03 Dic 2019 - 00:33

"Tino" Mosca, el autor primero, la perla de la noche. La foto es CASM Oficial.

Esta noche feliz de lunes (vaciá) empezó el sábado. Fue la noche que desde que se hicieron las doce, desde que la noche que se convirtió en domingo, empezó a recordarles a los hinchas de San Martín y a los no hinchas de San Martín también qué había pasado hace un año en Tucumán, cómo se había producido el estallido social que fue el 3 a 2, cómo se dio vuelta el clásico perdiendo 2 a 0 con todo el favoritismo del local, y quién perdió el zapato esa noche en los festejos que se repetirán cada año, cada vez que empiece el mes de diciembre en Tucumán.

Si alguien lo había olvidado, ese domingo a la madrugada unos vándalos encendieron los motores en Ciudadela y salieron a empapelar la provincia. Siempre hay alguno que se va a enojar y a querer arrancar los pósters tamaño pared que ilustraron los carteles de publicidad con una foto del equipo parado dándole la espalda a un Decano gigante que asomaba desde la Laprida, es la foto del equipo que hizo historia esa noche, o al menos acompaña la leyenda de las paredes todavía empapeladas en Tucumán: “Este es el partido que había que ganar. Y lo ganó papá (104 a 100)”.

Encima llegó el saludo desde Colombia: Tino Costa no quiso perderse la oportunidad de acordarse de aquel día, habló en plural, sintiéndose parte de la historia rica de San Martín, confirmando que quiere volver, instalando el debate si debe volver, si hace falta que vuelva, si los técnicos le darán la 8, o la 10, o la que quiera, protagonista estelar de aquella noche y con ganas de volver ya.

Mientras se impone el sí, que Tino vuelva ya, los que juegan, los que brillan hoy, los que te empapelan a goles la cara, los que te pintan a domicilio, anuncian: aquí estamos nosotros, miren lo que somos, miren lo que jugamos, cómo manejamos un partido que no es como manejar un carrito para lesionado: se necesita personalidad para tomar la conducción del partido, fuego para bancar los trapos, clase para pegar el primero, agua fresca cuando las papas queman, chapa de campeón para liquidarlo y estampa de líder para la joya del descuento.

San Martín ha cerrado esta noche una primera ronda impactante, brillante, con el único lunar de Junín, y después todas alegrías y tranquilidades. Ya se toma con gracia en Ciudadela que no se sufra, que anden preocupados los cardiólogos porque no le van los pacientes de antes, hasta bajaron los índices del colesterol algunos. Nunca van a ir a hacer crossfit para dar vueltas a la manzana, pero andan livianos, relajados, contentos y con una ilusión que esta noche, la última, se confirma: San Martín es un gran equipo y tiene todo para volver a Primera. Lo más importante, dando por descontado a su gente, son los técnicos. Nadie daba un bono con la firma de Palito Ortega por ellos cuando llegaron y, en un mes de suturas, empezaron a cerrar las bocas de muchos hinchas que no los creían a la altura.

Esta ilusión siguió cuando recibieron al nuevo Arce, más calmado, más sobrio, con sus locuras de vez en cuando para que nadie se confunda que es el mismo de siempre, pero en un tono más maduro. Es lo que continuó con la nueva dupla de zagueros, con San Mercier brillante como su pelada transpirada, bañada por el sol de Ciudadela barrio popular, el mismo sol que pega de frente en la Pellegrini, para que los hinchas transpiren codo a codo como un jugador más, el mismo sol que que ha recorrido las frentes y los hombros del pueblo trabajador y humilde que paga su entrada como sea para estar ahí, cantando por San Martín, por esta locura que genera San Martín, juegue en la Liga o en la A, escuchándolo por radio entre los palos borrachos del barrio o renegando con la aca de TyC Play y la eterna falta de respeto de los porteños a los grandes del interior. 

Los grandes directivos de las grandes empresas de los grandes edificios andan con miedo de que equipos como San Martín vuelvan al lugar que se merece: no quieren televisarlo como se debe, es como si no quisieran verlo todavìa. Claro que no son los únicos preocupados por la posibilidad del regreso, pero falta mucho todavía, pero no tanto ya: se puede hablar, hay que hablar, hay que soñar con el regreso. Eso ha generado esta noche en Mendoza: en la tierra del sol y del buen vino, San Martín eligió la noche y destapó la primera sidra del año, la Real, la del corcho de plástico blanco que estará presente en las próximas Fiestas, mientras el cielo se ilumine por los fuegos artificiales, cerrés los ojos y brindés por lo que más querés en la vida.



seguí leyendo