Lo que nació como una broma durante las horas de trabajo, se transformó en realidad cuando completaron los 6962 metros de altura.
En las horas de laburo, en la planta industrial de Scania en Tucumán, cinco compañeros de oficina comenzaron a bromear con una idea. "Che, subamos a tal cerro de acá cerca, y así un día vamos a poder subir al Aconcagua", se decían el uno al otro. Apenas se estaban conociendo y ya habían descubierto que a todos les interesaba subir montañas.
Sin embargo, aquella frase tenía la forma de una idea disparatada, lanzada al aire con el único objetivo de robar una carcajada a los demás. Poco a poco, comenzó a cobrar otra forma.
"Durante dos años nos preparamos sin saber que nos estábamos preparando realmente. Subimos cerros en Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy, y lentamente fuimos comprando todo el equipamento necesario para el gran desafío del Aconcagua", resume ahora Joel Ola, uno de los protagonistas de esta historia.
A sus 36 años, Joel, junto a Andrés Álvarez, de 32, Marcelo Ibañez, de 36, Oscar Mamaní, de 53, y Carlos Rivolta, también de 53, lograron subir 6962 metros de altura y hacer cumbre en el cerro más alto de América, tras siete días de travesía.
"Comenzamos el 29 de diciembre de 2019, y recibimos el 2020 en el campo base de la Plaza de Mulas, pero no teníamos mucho tiempo para celebrar por el Año Nuevo. El pronóstico indicaba que se venía una ventana de mal clima por lo que tuvimos que apurar el paso y terminamos haciendo cumbre en 7 días, algo que generalmente se hace en 10", cuenta hoy, 10 días después de aquel logro, todavía con el pecho inflado de orgullo.
Los preparativos de la expedición estuvieron más relacionados en adquirir experiencia de montaña que en alistar el cuerpo. "En las cumbres que llegamos a hacer acá por el Norte te vas preparando para los distintos escenarios, para las dificultades y complicaciones que pueden surgir, eso fue vital para que podamos concretar este objetivo", destaca ahora.
El entrenamiento y el estado físico, sin embargo, también fueron trabajados con la debida antelación. "Ninguno hace esto de manera profesional, somos todos aficionados, pero lo hacemos de una manera muy seria. Estamos entrenados y capacitados en rescate y primeros auxilios, además de tener la experiencia que te da salir a la montaña", destaca Ola, hermano del reconocido nadador tucumano.
La expedición se bautizó como "After office", como una manera de continuar con la broma. "Así como muchos eligen ir a tomar algo después de la oficina, nosotros decidimos escalar el Aconcagua, y por eso lo llamamos así, fue una experiencia increíble para todos", concluye.