FÚTBOL EN CUARENTENA

Las ollas populares del arquero solidario que no se olvida de Tucumán

Le decían que no tenía altura para ser 'el 1'. En la pandemia se hizo gigante para ayudar a los que más lo necesitan. Un problema cardíaco casi le corta las piernas a su sueño. Matías Montero, del Barrio CGT 360 Viviendas al arco de Chacarita, con el corazón en Ciudadela.

10 Jun 2020 - 22:56

Matías Monteros se pone la '1' en los barrios.

Dentro de 20 días se vence el contrato que lo liga al Club Atlético Chacarita Juniors, histórico y populoso equipo del barrio homónimo en el Partido de General San Martín, Provincia de Buenos Aires. Desde febrero que no cobra e "incertidumbre" es la palabra que mejor refleja su presente, con el fútbol argentino paralizado y un futuro incierto. Pero si no lo detuvo el problema cardíaco que le detectaron en 2018, tampoco lo iba a detener la cuarentena para salir a caminar los barrios, poner el pecho y ayudar a quienes más lo necesitan cuando más lo necesitan.

Suena el teléfono y Matías Montero pone en pausa los mates con la familia para atender a eltucumano.com. Comenta que son 18 los jugadores de Chaca a los que como a él se les vence el contrato el 30 de junio y podrían quedar en libertad de acción: los jugadores apuestan por renovaciones automáticas hasta diciembre, hasta que se pueda comenzar a normalizar el nunca normalizado fútbol argentino.

Si no hay descensos, se espera que los clubes apuesten por las inferiores y jugadores con contrato, lo que derivaría en masivos jugadores sin clubes y con el pase en su poder. “Si no renovamos hasta diciembre muchos chicos van a quedar sin trabajo y son muchas las familias que se mantienen gracias a lo que nosotros hacemos”, alerta, aunque se muestra optimista por las gestiones que realiza su capitán Emanuel Trípodi, el histórico arquero que registra pasos por Unión, Quilmes y hasta el arco de Boca en el último ciclo de Carlos Bianchi.

El pasado 8 de marzo, Chacarita se llevó 3 puntos de oro de la mismísima Ciudadela con un gol agónico a los 92'. Fue un partido muy especial para Montero, Ciruja confeso: jugó en las inferiores y tiene amigos en el plantel profesional como Lucas González; además, en el equipo de Orsi y Gómez hay muchos exChaca. "Como hincha me encantaría que San Martín ascienda porque el desenlace debe ser igual en Primera y la Primera Nacional. Eso sí, soy partidario de que los partidos se ganan en la cancha y en la cancha San Martín demostró que merece el ascenso".

Matías Montero en las inferiores de San Martín. "A mi izquierda está Luquitas González", apunta.

"No me sorprende lo de la gente porque la gente de San Martín está y es hermosa: hice infantiles, fui alcanzapelotas en algunos clásicos y siempre fue increíble", apunta, y recuerda una anécdota de un 9 que dejó huella en Ciudadela, Ramón Lentini: "él concentraba conmigo y me contaba de San Martín, y yo le decía 'Gordo, no me sorprende porque lo he vivido y es increíble lo que pasa en esa cancha'", dice y se vuelve a emocionar.

Matías repite que "San Martín es muy especial" y recuerda cuando el papá de JJ Morales, otro 9 muy recordado en Ciudadela, lo llevó al club junto a su hermano Braian. A los 13 años dejó el barrio CGT 360 Viviendas para ir a probar suerte a Rosario y comenzar a vivir su aventura y su gran sueño de jugar en Primera: también recuerda las largas caminatas para ir a jugar con sus amigos del barrio y lamenta que en Tucumán faltan las escuelitas de baby fútbol que proliferan en Buenos Aires.

"Antes nos decían que el fútbol estaba en Buenos Aires. Yo mato y muero por defender a mi provincia, soy un loco tucumano que me tocás a Tucumán y te puedo sacar los dientes...pero te vas dando cuenta la diferencia que hacen cuando ves que un chico de 5 o 6 años en el baby aprende a dar bien fuerte un pase, y esas escuelitas están por todos lados", sentencia. Destaca las canteras de San Martín, de Atlético y hasta del CEF18, pero lamenta que no hay "prioridad" para los jóvenes tucumanos, y pone como ejemplo al exiliado Matías Cuello, hoy prestado en Brasil.

Los jugadores tucumanos han logrado, en los últimos años, meterse de lleno en la elite del fútbol mundial: bastan y sobran los ejemplos de Matías Kranevitter, Roberto Pereyra, Matías Palacios y Joaquín Correa, todos ellos de Selección. Pero no aparecen arqueros. "No somos muchos los arqueros tucumanos que estamos en la locura esta, eh...porque hay que estar medio loco para meterse abajo de los 3 palos", sostiene entre risas al rememorar las duras jornadas de entrenamiento en las que le decían que sus 181 centímetros no bastaban para ser un golero de Primera. "El arquero tiene que atajar, con fuerza de piernas llegás", analiza, y recuerda a un excompañero, Cristian Campestrini, que "era más petiso" y atajó hasta en la Selección Argentina. "Es todo mentira lo de la altura de los arqueros", asevera.

En 2018 estuvo a punto de pasar a préstamo a la UAI Urquiza buscando los minutos que no tenía en Chacarita, pero le detectaron una dilatación en la válvula de la vena ahorta que casi pone fin a su carrera. "Ya tengo el alta médica, caí en manos del Dr. Peidró del Hospital Favaloro y estoy apto para el alto rendimiento. Tengo que controlarme, pero no pienso en dejar: mientras siga funcionado, voy a estar ahí", aclara sin dudar.

Matías Montero en Chacarita.

Ese corazón, el que aprendió a atajar en las canchas del barrio y creció de golpe hasta el arco de Chaca, fue el que lo impulsó a salir a la calle y organizar ollas populares en San Martín desde el inicio de la pandemia. Justo San Martín, él que tiene el corazón en Ciudadela. "Me gusta ir a los comedores, siempre colaborar, charlas con los chicos, es increíble la necesidad que hay. Acá no hay partidos políticos ni nada del club, un día llamé a 4 o 5 amigos y les conté y arrancamos", explica.

Rápidamente, el 1 analiza que "esto toma repercusión por ser jugador, pero yo me saco el traje de jugador y me pongo el traje de persona". "Me encantaría no tener que hacerlo, esto no debería pasar, que la gente no tenga un plato de comida y abrigo...este barrio es muy humilde, los lunes y viernes repartimos 200 platos de comida, ropa, brindamos todos. La Argentina por suerte es muy solidaria", valora.

A los chicos que hoy sueñan con llegar a Primera, Montero les pide que no bajen los brazos. "Yo me levantaba a la mañana y me cepillaba los dientes diciendo 'quiero llegar a Primera', yo estaba remil loco...para ser arquero tenés que estar loco y yo soy loco de nacimiento", rememora, y destaca que en el fútbol "aprendés hasta el último día": "tuve la suerte de entrenar en Argentinos Juniors al lado de un ídolo como Riquelme y él tenía ganas de aprender todos los días. Los chicos deben tener esas ganas, esa convicción de querer jugar y tener metas claras", enfatiza.

El fútbol y su corazón solidario se entrecruzan cuando Matías piensa en el futuro. Laten juntos. "Esto es de corazón, desde que hice la primera publicación me contactaron muchísimas personas. En 2 días juntamos 70 kilos de fideos y 50 de lentejas. Es impresionante ver la cara de la gente cuando recibe un plato de comida, es lindo y feo a la vez. Los futbolistas tenemos que ayudar, me encantaría hacerlo en Tucumán. Quiero a Tucumán, Tucumán es mi vida", cierra y comienza a darle forma a su gran sueño de ser el 1 de San Martín y abrir comedores y merenderos en su Tucumán.


seguí leyendo