OPINIÓN

San Martín vs AFA: compañerismo, dignidad y honestidad

Los dirigentes de la Primera Nacional firmaron un documento repudiando los dichos y actos de Roberto Sagra, reafirmando el apoyo a Tapia y Toviggino. El Santo no encuentra aliados entre los clubes de la categoría.

17 Jun 2020 - 23:05

Pablo Toviggino y Chiqui Tapia. Tesorero electo y Presidente del Comité Ejecutivo de AFA.

Hace unas horas, la Mesa directiva de la Primera Nacional emitió un comunicado firmado por los representantes de todos los clubes, obviamente a excepción de San Martín, en el cual se repudia los dichos y hechos de Roberto Sagra por considerar que “menoscaban los valores de compañerismo, dignidad y honestidad que siempre primaron en los vínculos personales de los integrantes de esta categoría”.

Esta ya es la segunda vez que las otras 31 instituciones de la categoría firman un documento apoyando a Tapia y atacando al Santo. Lo paradójico del asunto es que la emisión misma del comunicado, con la firma de todos, no hace más que ratificar las denuncias que Sagra viene realizando. 

En primer lugar, el presidente del Santo viene sosteniendo que en AFA los dirigentes responden a “obediencia debida”, que los mecanismos para tomar decisiones son antidemocráticos, no se permite el disenso ni la pluralidad de voces. 

En reacción a esto, la Secretaría del Comité Ejecutivo tomó la decisión de denunciar a Sagra en el Tribunal de Disciplina, considerando que estas declaraciones son injuriosas y difamatorias para con la casa madre del fútbol argentino. 

Entonces, tenemos a alguien denunciando un modus operandi verticalista, autoritario y poco democrático. En contrapartida, desde el frente le responden a las acusaciones con una causa que tiene evidentes fines intimidatorios, imprimen una demanda que intenta operar como una mordaza para callar la única voz disonante.
Es decir, el "dictador" se siente ofendido e injuriado cuando lo acusan de “dictador” y utiliza sus mecanismos dictatoriales para que nunca más nadie se atreva a acusarlo de “dictador”. 

Por su parte, San Martín responde a la demanda, realiza un descargo ante el Tribunal, en él  argumenta los dichos del Presidente y presenta como prueba una mensaje de WhatsApp en el que el denunciante maltrató a los dirigentes de la categoría. Además, en el mismo escrito, la defensa del club pide que se cite a los integrantes de la Mesa de la Primera Nacional como testigos del caso. 

Hoy, los integrantes de esa mesa, lejos de manifestarse al respecto del mensaje, reafirmaron su apoyo a la gestión del Comité Ejecutivo. 

Ahora, analicemos el argumento principal que motiva el documento que hoy fue firmado por los otros 31 clubes: “Repudiamos los dichos y los actos del Presidente del Club Atlético San Martín de Tucumán, que menoscaban los valores de compañerismo, dignidad y honestidad”. 

En primer término, no sé cuál serán sus concepto de “compañerismo”, pero un ataque de 31 contra uno solo, poniéndose a favor de las autoridades, en desmedro de un par, no parece ser el de “buenos compañeros”. 

En cuanto a la “dignidad”, Me pregunto ¿Hay algo menos digno que firmar una carta de apoyo a quién te insulta, presiona y amenaza, solo para conservar una parcela ínfima de poder? ¿Es realmente el Presidente de San Martín el que menoscaba sus dignidades? Me da la impresión, que este caso lejos de menoscabar la dignidad, Sagra simplemente expuso la falta de la misma. 

Y en cuanto a la honestidad, sin ánimos de caer en moralismos, es difícil de creer que tal valor prime en la clase dirigencial del fútbol argentino, teniendo en cuenta que se puede ver algunos personajes que defienden los interese de otros, más que los de sus propios clubes, en pos de sostener algún cargo que se cobra en dólares.
En fin, no es Sagra quién menoscaba esos valores, tampoco digo que sea el que más los pregone. Pero en este caso, el Presidente del club hace lo que su cargo le exige: defender los derechos de la institución que representa. Los demás, en cambio, ni siquiera se defienden a ellos mismos. 

Pedirles honestidad y compañerismo, tal vez sea demasiado, pero señores dirigentes de la Primera Nacional, al menos tengan un poquito de dignidad.

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