ANÁLISIS

San Martín: Traición en Ciudadela

Con el libro de pases abierto, muchos jugadores del Santo están cerca de firmar con clubes que serán rivales directos en una hipotética definición. Las incoherencias de AFA enfrenta a los futbolistas con sus propios objetivos.

15 Jul 2020 - 21:37

“Cuando el río suena, piedras trae”, afirma un dicho popular en alusión a que todo rumor suele tener algo de cierto. Y el río viene sonando desde que empezó la cuarentena y se decidió dar por terminada la temporada del fútbol argentino. 

Desde entonces, especulaciones de todo tipo surgieron en torno a cómo deben definirse los ascensos a la naciente Liga Profesional. San Martín está involucrado como ningún otro en esa discusión, sucede que el Santo iba a primero de la tabla general, por ende, nadie hizo más méritos deportivos para acceder al premio principal. 

La polémica surge porque en abril, AFA dio por finalizadas las competencias, entregando premios (clasificaciones a copas internacionales) a los equipos de la máxima categoría, suprimiendo los descensos, sin tener el mismo criterio para los ascensos. 

Para colmo, en junio, la casa madre del fútbol nacional reafirmó la decisión al abrir el libro de pases, algo que por reglamento solo puede hacer una vez finalizada una temporada y antes de empezar la siguiente. 

Esta situación propicia que los equipos definan los certámenes con planteles muy diferentes a los que disputaron el 70% del calendario e, incluso, se genera una paradoja sin precedentes: muchos jugadores serán rivales en el tramo final, de los clubes que los habían contratado para este mismo campeonato. 

Justamente, en San Martín se terminaron los vínculos con 18 futbolistas y aún no se le renovó a ninguno. Es decir que el mejor equipo de la categoría estará diezmado para disputar lo que sea que se dispute, sumado a esto, trascendió que Tigre, a quién se apunta como uno de los clubes que viene manipulando las decisiones de AFA, está interesado en varios jugadores del Santo. 

De hecho, hace unos días, Ricardo Seoane, vicepresidente del club de Ciudadela, declaró públicamente que desde futbolistas agremiados le están recomendando a todo el plantel Ciruja emigrar a Tigre. 

Además, en las últimas horas se supo que el club de Victoria está interesado concretamente en Abel Luciatti y Luciano Pons. Dos pilares de la buena campaña Santa. Entonces ¿Puede acaso un torneo continuar en estas condiciones? ¿Puede el goleador del club que va primero reforzar otro club para disputar un reducido? ¿Acaso, el zaguero central del mejor equipo del campeonato puede vestir otros colores para una etapa final? ¿Sería natural definir un ascenso en esas condiciones?

Ahora, veamos las cosas desde otro punto de vista, desde los propios jugadores: es cierto que son trabajadores, y que tienen la necesidad de sostener ingresos que hoy San Martín no está garantizándoles, pero surge una pregunta si Pons, Luciatti o cualquiera, ascienden con la camiseta de Tigre o de cualquier otro, despojando a San Martín de ese objetivo ¿No estaría yendo en contra de ellos mismo, del propio ascenso que estaban construyendo?

He aquí la paradoja mayor: se termina generando la traición de los deportistas a los clubes que los contrataron con el fin de conseguir lo que ahora, en medio del río, tratarán de conseguir con otros. Pero no es solo la traición al club, es también la traición a su propio objetivo. 

También podría darse al revés, puede suceder, incluso, que los goles que ya hizo Pons, terminen siendo los del ascenso de San Martín y que él mismo, jugando para Tigre, los lamente, porque su nuevo club no logre descontar los 13 puntos de diferencia que él ayudó a conseguir. 

Es cierto que cualquier lector podrá pensar, mientras lee esta nota que, normalmente, todas las temporadas tienen una ventana de pases intermedia que permite las transferencias en medio de los campeonatos. Pero hay varias diferencias fundamentales con este caso. 

Por un lado, ese libro de pases que se abre en el verano, siempre tiene límites en la cantidad, algo que no ocurre ahora. 

Segunda diferencia importante: si Tigre hubiera querido llevarse a Pons o Luciatti en el verano, hubiera podido, pero hubiera tenido que desembolsar un dinero importante a la institución de Ciudadela para pagar la recisión del contrato. En cambio, ahora esto se daría sin resarcimiento económico. 

Tercer punto importante, las ventanas de trasferencias de media temporada están, siempre, sin excepción, contempladas en el reglamento al inicio de la misma. Es decir que todos los clubes conocen los términos de antemano. Algo muy distinto sucede ahora, donde fuera de todo reglamento, y sin mayores argumentaciones, de manera arbitraria, la AFA decide definir en cancha los ascensos, pero habilita que lo hagan planteles absolutamente diferentes a los que empezaron a disputarlos, dándole la oportunidad a clubes que había equivocado el rumbo a enderezar el barco, en desmedro de aquellos que venía haciendo un buen trabajo y que ahora estarán debilitados. Tal situación no se permite ni en Campo Norte.

En fin, las traiciones son muchas, la primera la de AFA a los reglamentos y, en consecuencia, al fútbol mismo. También están las de los clubes al sentido común y a la justicia, que en este caso debería aplicarse otorgándole el ascenso a San Martín. Y después están las de los jugadores, que yéndose a otros clubes convalidan estas injusticias, traicionando su propio derecho a ser reconocidos como legítimos ganadores de un ascenso, gracias a la tarea que tan bien han realizado en la cancha. 

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