Esta noche, la Selección hará de local acá nomás, en la provincia de al lado, algo que nunca sucedió en la nuestra. En los últimos cuarenta años hubo muchos importantes eventos deportivos en nuestro país que saltearon Tucumán y aterrizaron en suelos vecinos.
Un viejo chiste provinciano decía que la capital de Argentina se iba a trasladar a Tucumán y que eso ponía contentos a los santiagueños porque Mar del Plata les quedaría más cerca. Esa cargada inocente, picaresca que fomenta una supuesta rivalidad entre tucumanos y santiagueños que no existe, hoy, que la Selección de Messi juega en Santiago, se invierte y somos nosotros, los tucumanoS, los que tenemos la capital a pocos kilómetros.
¿Cuantos habrían ido a ver el partido de esta noche desde esta provincia que es la más futbolera del norte y, probablemente, de Argentina? Seguramente miles, como la del Santo o el Deca, y con las ganas de rendirle tributo al mejor jugador humano que ha dado este país, sacando de toda discusión a nuestro único D10S, nuestro único salvador, que esta noche también será homenajeado con la estatua más grande que se haya hecho de él.
Hoy nos toca asistir a un evento que no genera sabores agridulces por múltiples razones: de entrada Messi, que es una institución más importante que la Selección misma, está más cerca que nunca de nuestra provincia, jamás había jugado un partido a menos de 554 kilómetros (la distancia que separan nuestra Capital de la de Córdoba). Aun teniéndolo ahora a menos de dos horas no podremos verlo, porque no está habilitado el ingreso del público, o sea que hay que verlo por la tele, por ende da lo mismo que juegue del otro lado del Atlántico a que juegue del otro lado del dique El Frontal.
Sin embargo, también sabemos que la mera existencia del estadio nos ilusiona con futuras presentaciones a las que si podamos asistir con tan solo movernos unos cuantos kilómetros de casa y eso, ante la ausencia absoluta de recintos en Tucumán preparados para albergar este tipo de eventos deportivos, es al menos una luz de esperanzas, porque si no van a jugar en nuestros pagos, por los menos que lo hagan cerquita.
No son muchas, es más, son poquísimas las veces que la Selección disputó partidos en suelo tucumanos, de hecho, Maradona solo diputó partidos amistosos con los seleccionados juveniles, Messi jamás todavía (y no parece que vaya a suceder). El Diego, llegó a jugar un amistoso preparatorio para el Mundial 94 en la cancha de Gimnasia y Tiro de Salta contra Marruecos y la camada de Messi vino, sin él, a Tucumán a enfrentar a San Martín unos meses antes de consagrarse campeones mundiales sub 20 en Holanda 2005.
Si tenemos que pensar en la última presentación en Tucumán de un Seleccionado Argentino con figuras importantes, nos tenemos que remontar al año 1996, cuando el Sub 23, dirigido por Daniel Passarella, enfrentó a su par de Polonia en Ciudadela. Fue triunfo 2 a 0 con goles de Simeone y Balbo, que junto a Sensini eran los tres mayores de 23 de ese plantel.
Ese partido preparatorio para los Juegos Olímpicos de Atlanta, contó con la presencia de muchos futbolistas que estaban dando sus primeros pasos con al celeste y blanca pero que después Marcaron toda una época. Entre ellos, Verón, Zanetti, Ayala, El Piojo López y Chamot. Por el lado de los Polacos, bajo los tres palos estuvo Jerzy Dudeck, quién evitó una goleada y años después sería figura en el Liverpool y Real Madrid.
Si bien no era la Selección absoluta sino la Olímpica, la gran cantidad de jugadores que luego trascenderían a nivel internacional, la convierten en la visita más importante de un equipo nacional a nuestras tierras en al menos, los últimos 45 años. Más atrás tenemos una visita previa al Mundial 74 en la que Atlético recibió y cayó contra el equipo nacional por 2 a 0. Esa sí fue la última presencia del representativo de mayor de AFA.
En ese mismo periodo de tiempo, los tucumanos nos perdimos, el Mundial 78, que se iba a jugar en un estadio del que solo se llegó a hacer La Holla y sirve para que algunos enduristas paseen. Tampoco tuvimos ni las Copa América 87 ni la del 2011, en esa última se disputaron partidos en Salta y Jujuy, pero no acá. No vimos el Mundial Sub 20 del 2001, evento para el que se construyó el Martearena de Salta, escenario que vio nacer a figuras como Rafa Van Der Vaart, Klass-Jan Huntelar y Arjen Robben, entre otros.
Más allá del entretenimiento que generan este tipo de espectáculos, el solo hecho de construir estadios y atraer eventos de este calibre, implican ingresos de dinero para nada desechables. Ese argumento que sostiene que no se debería gastar en un estadio donde a pocos metros no hay agua, pierde de vista la mano de obra que genera la construcción, y la inversión que fondos externos generan en las provincias, además de que fomenta y promociona el turismo.
Para todos esos eventos nombrados más arriba, muchas provincias del interior recibieron importantes subsidios del Gobierno Nacional y capitales privados no solo para la construcción de estadios, sino para hoteles y centros de entrenamientos, entre otros beneficios. Todo eso pasó y seguirá pasando de largo de Tucumán, más por desidia y falta de gestión que por cualquier otra razón. San Juan, San Luis, Salta, Jujuy, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y ahora Santiago, son algunos ejemplos de provincias del interior que supieron aprovechar el viento a favor.
Así, no solo en el fútbol se ha perdido terreno, y los tucumanos fanáticos del rugby deben resignarse a viajar a Salta para ver a los Pumas en el Rugby Championship contra selecciones de primer nivel, simplemente porque la cancha de Atlético ya quedó obsoleta y no cumple con los requisitos internacionales.
Tampoco hay acá micros estadios preparados para organizar pujas deportivas de primer nivel, así Villa Luján ya no recibe las peleas de otras épocas y también pasaron de largo dos mundiales de Voley (82 y 2002, se jugarón en Catamarca y Salta) y uno Basquet (1990) hace rato que ninguno de esos representativos pisa nuestra provincia, sin ir más lejos, la Generación Dorada nunca tocó suelo tucumano y los de Voley vinieron por últimas vez para la Copa América del 99.
Nobleza obliga, solo el Hockey es la excepción que confirma la regla y con un moderno estadio en el Club Natación de Gimnasia logró atraer eventos de jerarquía internacional.
Por todo esto, ver a la Selección en Santiago genera ese sabor agridulce de que tal vez nosotros podríamos tener un estadio lujoso, moderno como ese, y que ya estando rodeados de sedes en todo el NOA, el día que tengamos el propio ya estaremos últimos en la cola. Sin embargo, si vamos a tener estos partidos siempre en otro lado, mejor que sea en la Capital más cercana a la nuestra, mientras tanto, no nos queda otra.