ANÁLISIS

San Martín se durmió en el vestuario de Tigre y se quedó sin la cima

El Santo salió a la cancha más tarde que su rival y lo pagó con un gol que nunca pudo remontar. Anodino, timorato, con más penas que gloria, los de Ciudadela perdieron una chance inmejorable.

25 Jul 2021 - 01:18

San Martín todavía estaba el vestuario visitante Tigre, festejando el triunfazo del lunes pasado, cuando Alvarado ya había hecho el primer gol este sábado.

Dormido en sus propios laureles y con la resaca de una gran victoria ante un rival directo, el Santo salió 15 minutos tarde a la cancha en Mar del Plata y lo peor es que ya perdía 1 a 0.

Si algo le habíamos rescatado a este equipo es la concentración, el orden y solvencia defensiva. El problema aparece cuando un engranaje de ese sistema que parecía perfecto, falla. Ahí se produce la fisura, y esa simple grieta puede ser suficiente para que un astuto rival te produzca un derrumbe del muro.

Y así sucedió: un cambio de frente sin peligro aparente, generó una salida en falso de Orellana, un hueco  en la defensa, un delantero que corre contra el arco, dos defensores que se tiran, uno comete infracción, penal y gol.

Y vos que todavía estás intentando conectar el insoportable TyC Play, sentís el cachetazo cuando vez el resultado en el margen superior de la pantalla. "¿Ya perdemos? ¿Qué ha pasado?", te preguntás y la respuesta no la tenés ni vos ni, lo que es mucho peor, el equipo.

Pasan los minutos y en más tarde marplatense ya se vino la noche para San Martín y para todos. Estigarribia tiene el empate, pero falla, después González le apunta al pecho de Pedro Fernández, otra vez figura contra San Martín.

Es cierto el Santo podría empatarlo, no sería injusto, pero también es verdad que estamos ante la peor actuación colectiva de la Era De Muner. No es que el funcionamiento sea pésimo, sino que la apatía es alarmante. A todos parece darle lo mismo perder, ganar o empatar hoy.

De Muner hace cambios, varios, él quiere empatarlo, eso está claro. Entran José Sinisterra, Lucas González, Lucas Cano y Nicolás Moreno. Todos delanteros.

Ninguno influye demasiado. Sinisterra hace dos corridas que dan cuenta de su velocidad, una termina con buen centro atrás. González tuvo dos claras, una con la zurda otra de palomita, las dos varios metros por arriba. De los de más nada.

Los carrileros, tampoco estuvieron finos, en especial Diarte, que tuvo una actuación para el olvido: irresoluto en ataque, sin precisión en los centros, con malas decisiones en los últimos metros, esta vez, Lucas fue una sombra de él mismo, lejos de lo que puede dar, de los que siempre da. Sansotre, un poco mejor, más incisivo, pero lejos del nivel mostrado el lunes pasado.

Más allá de seguir puntualizando los errores individuales, lo más preocupante es que esta la segunda vez en la que San Martín tiene la cima al alcance de la mano y no la puede tomar. De los últimos tres sola ha ganado uno, el más difícil, a priori, pero ha desperdiciados dos chances inmejorables. Está claro que los demás también juegan, pero aunque jueguen hay que ganarles.

No es un derrota preocupante, ni hay porqué apretar el botón anti pánico, pero sí es el momento de asumirse candidato, de entender que San Martín ya no es el equipo que empuja desde abajo, sino uno que pelea arriba. Ya entramos en la segunda mitad del torneo, ya no hay margen, ahora cada punto vale y la tabla no está como para relajarse.


seguí leyendo