análisis

Del Silencio en las tribunas al grito del corazón: San Martín crece al ritmo del tres por tres

El Santo volvió a ganar y quedó a dos del líder Almirante Brown a quién enfrenta la fecha que viene. Estigarribia marcó dos goles y acalló las críticas. El Santo sigue prendido y el tramo final del torneo invita a la esperanza de un equipo que ahora mete de a tres en todos los partidos.

30 Ago 2021 - 03:29

“¡Shhhh!”, hace Estigarribia en el festejo del segundo gol, con el dedo índice extendido y en vertical, tapándose la boca entrecerrada, con los labios para adelante, como tirando un beso. El goleador  pide silencio a sus críticos, a sus detractores que muchas veces tienen sus razones para caerle encima, pero que esta vez tendrán que rendirse ante él, figura indiscutida de esta noche de alegría en una Ciudadela vacía por completo, sin allegados, sin hinchas, a puro de eco de tribunas que extrañan la locura de sus fieles, ojalá que esta haya sido la última vez por última vez.

Mientras el atacante acalla las críticas con un doblete, y el silencio se escucha en el aire, en miles de casa tucumanas, explotan los corazones y las gargantas, los bares que tuvieron que aprender conectar TyC play en la tele grande, están tapados de Cirujas que con el rojo y blanco tiñen las mesas y embanderan las paredes. Los domingos de cancha están a punto de volver, pero hasta tanto, por más que Estigarribia lo pida, no habrá nunca silencio en un gol del Santo.

Estigarribia lo merece, más por actitud que por aptitud, porque pecha como ninguno, se revienta a golpes contra los centrales, busca por arriba, por abajo y de también de penal, como en el primer gol en que con derechazo secó empezó a darle el triunfo a San Martín en un partido que pintaba menos complicado de lo que terminó siendo. También corre, como en el segundo, en el picó al vacío sabiendo que Arce, el arquero que mejor ataca en el país, le iba a meter una bocha hermosa. Después tuvo que chocar, pelearla, acomodarse y sacar un zurdazo impresionante que dejó parado al golero de Mataderos.

Tras el gol de Estigarribia, Arce corrió para el banco a gritarlo con el alma, como si fuera de él, tal vez a devolverle el abrazo a alguno que lo apoyó tras el yerro ante Chacarita, o la desinteligencia de hoy en la que entre él y Maxi Martínez se miraron si mirar la pelota y cuando quisieron reaccionar el delantero de Chicago ya estaba festejando el gol del empate.  Se redimió Arce, y Estigarribia lo ayudó, como la semana pasada lo hizo Cuevas. San Martín volvió a ganar a pesar de haber regalado un gol, pero no todo el año es navidad. Cuidado. 

El tercero y último, el que terminó de liquidar el pleito fue de Daniel González, que se puso las manos en los oídos, queriendo escuchar, pero el Torito ya no aullaba, ni gritaba, ni nada: estaba muerto. Miraba a la platea vacía González, agudizaba el oído, pero los gritos del Pueblo Ciruja no estaban en esas tribunas, sino en toda la ciudad. No te preocupés Daniel, tal vez en los próximos partidos te aturda el griterío más impresionante que jamás hayas escuchado. 

No hace falta ser matemático para saber que tres por tres es nueve, acá en la China y sobre todo en Ciudadela: con tres goles en los últimos tres partidos San Martín sumó nueve puntos que lo pusieron otra vez a tiro de la cima, acompañando a Tigre en la segunda ubicación, y sacándole una linda ventaja a los que vienen más atrás. 

Nueve fueron los puntos cosechados en este tramo del torneo, y nueve fueron los goles concretados por un equipo que antes de esta racha sostenía un gol por partido de promedio: Tres de Estigarribia, dos de Cuevas, uno de Cano, uno de Diarte, uno de Daniel González y uno en contra, marcan quiénes son los responsables de esta levantada en el goleo, que fue determinante para este presente auspicioso. 

Pero no solo los delanteros se llevan los laureles de este triunfazo, ni de este momento del equipo que invita a la ilusión, porque si ya hablamos de Arce, Estigarribia, González y alguno que otro más, también es tiempo de destacar a Imbert, que no para nunca de correr, y Cháves, que parece lento, pero se las ingenia para estar siempre cerca de la pelota y cuando le llega, intenta tratarla mejor que cualquiera de los otros, a veces le sale y a veces no, pero los mejores destellos de calidad, generalmente nacen de sus pies. 

En general, el equipo redondeó una sólida actuación en la que ganó sin lucirse ni despeinarse, aunque si en algún momento peligró el triunfo tuvo un poco que ver con el ímpetu de Chicago que lo buscó, sin ideas, pero sin renunciamientos. También ayudaron un poco a los de Mataderos algunos cambios defensivos realizado por De Muner, sacando Estigarribia, tal vez cansado, y a Cháves, para que ingresen Rodrigo Herrera y Hernán Lópes a aguantar el partido, cediéndole la iniciativa al rival. 

Por suerte, a los visitantes le faltaron argumentos y no hubo que hacer un análisis cuestionando a De Muner y su decisión de retrasar tanto al equipo innecesariamente. 

Chicago ya fue, y ahora viene Brown, como en el 92, y será Isidro Casanova, donde el Bomba Scime clavó ese gol olímpico, ahí mismo jugará el Santo contra el puntero de la zona. Si San Martín gana, lo pasa y se trepa a los más alto de la tabla por primera vez en el torneo. Así que anda alquilando los balcones, que el sábado que viene a las 17, se juega el partido del año y toda Ciudadela lo sabe.  




seguí leyendo