de acá

La historia de la foto: el amor de un padre a su hijo y a San Martín

La imagen conmueve a todos. El hombre está sentado con los codos en las rodillas y la radio en la oreja. Juega el Santo, están juntos, lo escuchan juntos, como ayer y siempre.

25 Oct 2021 - 21:57

Los codos en las rodillas, la radio en la oreja, la mirada en la tierra, flores, y un gorrito rojo y blanco colgando con las inconfundibles mechitas. El amor de un padre que sabe que las ausencias físicas duelen, pero que del alma hay quienes nunca se van. 

“Para esos pibes que te alientan siempre desde el cielo”, se canta en la tribuna visitante de Sunchales,  se cantaba antes en todas la tribunas en la que haya algún Ciruja, y se sigue cantando ahora. Son cinco amigos que un miércoles de junio del 2016 fueron a ver esa semifinal de ida contra Libertad. 

El gol de penal de Lentini servía para que los más de 1500 Cirujas emprendieran la vuelta a Tucumán con la alegría de tener medio pase a la final en el bolsillo. Entre ellos estaban Nahuel, Javier, Gastón y Jorge cuatro amigos desde la infancia que se conocía del barrio, de la zona de Campo Norte. Ellos junto a Juan Carlos y otros hinchas habían compartido un asado en un parque de Sunchales antes del partido. 

Los cuatro primeros se subieron al Gol Trend en el que ya habían emprendido el viaje de ida, en la estación de Servicio de Colonia Dora se le sumó Juan Carlos. Uno kilómetros después un accidente fatal acabaría con la vida de cuatro. El único sobreviviente es Jorge: “A ellos los llevo conmigo todos los días”, dijo y agregó que “no para de llorar desde que vio la foto del padre de Nahuel, en el cementerio, escuchando el partido de San Martín por la radio junto a su hijo”.

La imagen conmueve a cualquiera: el dolor golpea y el amor sacude. Solo ese padre sabe lo que siente, lo que extraña, lo que ama. Está ahí, porque su hijo lo querría ahí, porque él lo necesita cerca. El gol de Cano, más de cinco años después al de Lentini, es un pequeño bálsamo de alegría, pero es lo de menos, porque hay sentimientos a los que les quedan chicas las palabras, los idiomas, los lenguajes y también las imágenes, incluso estás que conmueven. 

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