Esta noche a las 21.30 San Martín recibe a Estudiantes de Rio Cuarto y en la Ciudadela ya largó la previa. Los autos embanderados recorren las calles de la ciudad. Eso sí, que nadie que se quede sin nafta.
“Tucumán es una fiesta, cuando juega Ciudadela”, se canta hoy y siempre alrededor del Mítico Solar, y este viernes media provincia ya está en las calles, todos ataviados de rojo y blanco, en la pilcha o en el alma: los mozos, los taxistas, los bancarios, los empresarios, los cartoneros, los verduleros, todos, todos. El Pueblo Ciruja mira el reloj con el corazón acelerado, los minutos no pasan, pero la noche se acerca y alma se alborota.
También están los otros, los de la otra mitad, los ajenos a la fiesta popular que en alguna estación de servicio hacen fila con el auto, y nadie los atiende, nadie los encuentra, nadie los mira: El playero no está, se fue a la cancha, a sacar la entrada, para no perderse la noche en la vuelve la hinchada, lo más lindo que tiene este club, o mejor dicho lo único que realmente importa en este club.
Porque San Martín es su gente, como este playero de alguna YPF que se dio escapadita a las boleterías, ya vacías, sin las largas filas de los últimos días: “mejor”, habrá pensado para regresar rápido a la playa, cargar un par de autitos más, y después sí, volver a la cancha para quedarse, entrada en mano, acomodarse alguna tribuna y no parar de alentar.
“¿Dónde pingo está playero que no viene?”, se preguntan algunos y la respuesta es obvia: En La Ciudadela papá, dónde pingo más iba a estar.
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