HISTORIAS DE ACÁ

"Es extraordinario": De Muner y la increíble historia de Jorge, un Ciruja de corazón

Su pasión por el Santo no tiene límites ni barreras. Bajo el sol, la tormenta, de noche, de día, a cualquier hora y pese a una dura enfermedad a cuestas, Jorge Daniel Juárez siempre se dio maña para llegar a Ciudadela y ahora recibió al técnico en un encuentro inolvidable. Pasen y lean: de película.

09 Mar 2022 - 21:21

Jorge junto a su mamá, Herrera y De Muner.

El lunes no fue un día más en la vida de Jorge Daniel Juárez, quien cumplió el sueño de conocer a Pablo De Muner, técnico de San Martín y uno de sus ídolos: “Cuando era jugador ya era uno de mis favoritos”, le confiesa a eltucumano el joven de 30 años que recibió la visita del entrenador y de Rodrigo Herrera, una visita impulsada por Norberto, notero de Santo de la Ciudadela.

“Para mí fue una visita muy grata, se portaron muy bien, pasamos un rato de mucha felicidad, charlamos de fútbol y fueron muy amables. De Muner es extraordinario, una persona muy humilde, muy humano. Me regaló una campera de utilería. Me invitó a cenar con el plantel en la concentración, yo le agradecí mucho, pero no puedo salir de casa”, explica el fanático. 

Jorge tiene osteogénesis Imperfecta grado 3, una enfermedad congénita que le produce fracturas óseas espontáneas y que, con el tiempo, fue derivando en otras enfermedades: “Él último partido que fui a la cancha fue contra chacharita en el 2019, después ya no pude ir más. Fui durante más de 10 años de manera ininterrumpida”.

Su pasión por el Santo se la contagió su primo Cristian: “Él era fanático, y él me fue inculcando eso. Al comienzo lo seguía por radio o por tele, hasta que animé a empezar a ir a la cancha. Él me llevaba. Mi primer partido fue contra River en el 2008”. 

Para Jorge no había obstáculos que le impidieran ir a Ciudadela: “Salíamos caminando desde el Barrio El Trula, cruzábamos toda la Ejercito del Norte, no importaba si lloviera o hicieran 40°, siempre iba, siempre convencía a alguien que me acompañara, a amigos, hermanos, primos, el que sea. Gracias a mí se hicieron hinchas un montón de personas que después se ofrecían a ir conmigo. Tengo recuerdos de volver a mi casa a la 1 de la mañana en algunos partidos de noche. Muchas veces hubo gente que frenaba y me ofrecía llevarme, pero a mí me gustaba ir caminando, era un ritual para mí”.

Con el tiempo, su primo Cristian dejó Tucumán, se fue a Río Gallegos y su legado fue una pasión infinita y una bandera que guarda como un tesoro preciado: “La colgaba en la platea hasta que pusieron el vidrio, ahí empecé a pedir que la colgaran en los alambrados de la popular. Ahora la tengo guardada y cuando vino De Muner la desplegué”.

Jorge aún recuerda que para el centenario del club fue invitado al acto protocolar en Plaza San Martín y que sus banderas salieron en la tapa de La Gaceta. Ya en aquellos primeros tiempos de cancha nació su relación con Norberto, el periodista que ahora fue el nexo con De Muner: “Él se me acercó y me hizo algunas notas para Santo De La Ciudadela, ahí empezamos a charlar y así nació la gran relación que tenemos hoy por hoy”. 

Bancar a los futbolistas y a los colores pase lo que pase está en su gen de hincha: “Yo siempre respeté a los jugadores de San Martín, nunca jamás los puteé. Me acuerdo en la peor época, la del Federal A, que yo renegaba y tenía mucha impotencia de que no podamos ganarle a San Jorge o a equipos como Alto Hornos Zapla, pero siempre estaba, fui a todos los partidos”. 

Cuando cumplió 18 años hizo una fiesta temática 100% Ciruja: “Todo era de San Martín y la consigna para los invitados era ir vestido de rojo y blanco o con la camiseta del Santo. No se podía ir con otra ropa”. 

En esa fiesta, se produjo una situación que él siempre recuerda y que incluso su madre le contó a De Muner en la reunión: “Un vecino muy querido que se llamaba José era muy fanático de Atlético, era socio y de toda la vida. Él apareció con un buzo azul sin cumplir con la consigna y yo se lo dije, entonces él me dijo ‘Para que veas lo mucho que te quiero me puse esto’, se sacó el buzo y tenía puesta una camiseta de San Martín en un gesto que nunca me voy a olvidar”. 

Desde hace más de dos años que no va a la cancha, pero no por eso ha dejado de lado su pasión: “A San Martín lo sigo siempre, veo todos los partidos por la tele. El equipo me gusta, lo veo jugar muy bien y creo que vamos a pelear arriba. El técnico me encanta, pero no porque me haya visitado a mí, me gusta desde el año pasado, me gusta como lo hace jugar equipo desde siempre”. 

La visita de De Muner a Jorge podrá verse en Santo De La Ciudadela esta misma noche a través de Facebook: “Para mí fue un momento muy emotivo, cierra un círculo perfecto en mi vida y estoy realmente agradecido de haberlo conocido y haberlo tenido en mi casa, por supuesto que a Herrera también que se portó muy bien y es un jugadorazo, pero De Muner siempre estará en mi corazón. Lo que hizo, no lo olvidaré más”. 


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