Hoy debutó en el fútbol argentino el Árbitro Asistente de Video y en eltucumano nos preguntamos qué hubiera pasado si se hubiera aplicado la tecnología en dos jugadas claves en la historia de Santos y Decanos.
El Argentino A, hoy por hoy llamado Federal A, es, fue y será el infierno del fútbol. A eso lo saben muy bien los dos clubes tucumanos que durante varios años estuvieron penando en esa categoría, hasta que finalmente pudieron salir y retornar, al menos al Nacional B, para desde allí tratar de llegar a Primera, algo que ambos lograron, con sus idas y vueltas.
¿Qué hubiera pasado si el VAR que está a punto de empezar a aplicarse en el fútbol argentino, ya hubiera existido cuando nuestros equipos militaban esos certámenes eternos que reúnen a equipos de todo el territorio nacional? No tenemos respuesta para esa pregunta, pero sí podemos decir que en algunos casos puntuales, fue mejor que no exista.
El gol dudoso más importante de la historia
San Martín tuvo tres pasos por la tercera categoría del fútbol argentino. En el último estuvo cinco años y paradójicamente logró ascender justo en el quinto aniversario del descenso ante Desamparados de San Juan.
Esa épica tarde del 2016, el Pueblo Ciruja le dio la espalda a La Selección Nacional que jugaba la final de Copa América Centenario ante Chile y se la pasó festejando en la Plaza Independencia un sufrido ascenso que se había empezado a gestar semanas antes con el gol agónico de Agudiak y madurado con un gol dudoso en la final de ida ante Aconquija de Catamarca
Nadie puede negar lo difícil que fue aquella final de ida en una Ciudadela repleta que no paró de alentar a su equipo que no le encontraba la vuelta al partido.
Cuando iban 25 minutos del segundo tiempo, las cuatro tribunas se venían abajo: “Vamos Santo vamos, ponga huevo que ganamos”, se escuchaba en toda la provincia, Viturro largó un centro fuerte que Gonzalo Rodríguez anticipó en el primer palo, el arquero Alejandro Medina alcanzó a manotearla, quedó picando en la línea y algún defensor la rechazó. ¿Entró? Nadie lo sabe a ciencia cierta, el árbitro no dudó y marcó el medio. La empujó la hinchada y fue gol. Oficialmente fue gol. ¿Qué hubiera dicho el VAR? No hay como saberlo. En esta jugada la única certeza es la duda.
Lo que nadie duda es que San Martín ganó 1 a 0 y fue a Catamarca a jugar la vuelta envuelto en un clima enrarecido, con miles de restricciones para los tucumanos que intentaron viajar hasta Andalgalá, incluso para los jugadores a los que mantuvieron horas al costado de la ruta en la alta montaña en una madrugada helada.
Tampoco sabemos qué hubiera hecho el VAR con el penal que le regalaron a Aconquija en el primer tiempo de la vuelta. Lentini y Gonzalo estuvieron inspirados y no fallaron en las que tuvieron. San Martín volvió a ganar por 3 a 2 llevarse la serie por dos goles de diferencia. San Martín ascendió a la B Nacional. Después, al poco tiempo hubo otro ascenso, esa vez a Primera. Agudiak pasaría a la historia por su gol agónico.
Pero en la ida, en una Ciudadela repleta, con el Pueblo Ciruja desaforado y con un gol dudoso, Gonzalo empezó a crear su leyenda de anotador de goles en finales y qué importa si el primero fue dudoso. Por suerte, todavía no había VAR.
El línea levanta la bandera y al mundo que se había venido abajo
Se terminaba el partido, ya se palpitaba en el aire la tensión que supone una definición por penales. Pero en este caso la tensión era muchísima más: era una final, y una final por un ascenso a la B Nacional, que le permitiría a Atlético Tucumán o Racing de Córdoba salir de los infiernos del viejo Argentino A.
Tras la derrota 1-2 en Córdoba, el equipo de Jorge Solari estaba obligado a imponerse en 25 de Mayo y Chile. El reloj marcaba 36' cuando Pablo Hernández le ganó a su marcador, se impuso con su tranco largo por izquierda, se metió con decisión al área y remató cruzado de zurda para encontrar a Héctor El Yaya Álvarez pisando el área chica y conectando con el taco para estampar el 1-0.
¿Era offside del 9? En la cancha no pareció; qué mierda iba a parecer offisde con 35.000 Decanos enajenados, soñando con el ascenso que ahora estaba al alcance de la mano. En algunas de las poco claras repeticiones, parece un pasito adelantado. En otras, parece estar en la misma línea del defensor. Con el VAR, otro podría haber sido el desenlace.
Sobre el final del primer tiempo, llegó el baldazo de agua helada. Mauro Velárdez, el 10 de Racing de Córdoba y por aquellos años el mejor jugador del mundo, sacó una bomba de zurda que se metió en el ángulo de Luchas Ischuk, que todavía no era San Lucas y no pudo hacer nada.
El Deca salió a jugarse la vida en el complemento, y encontró rápidamente el 2-1 que ponía tablas en el asunto. Tras un certero centro de Sebastián Longo desde la izquierda, Mauricio El Brujo Verón se impuso a todo en el primer palo, conectó de cabeza y decretó la igualdad en el resultado global.
El 2-1, idéntico resultado que en la ida, empezó a conformar a ambos equipos... a todos, menos a Velárdez. Sobre la hora, el 10 frotó la lámpara y asistió al 9 con un pase por encima de la defensa para su compañero que picaba a espaldas de los centrales Decanos. Ezequiel Luna, el gran líbero de aquel equipo, alcanzó a despejar pero la pelota le quedó nuevamente al zurdo, que de volea desde tres cuartos de cancha le rompió el arco a Ischuk.
Silencio en 25 de Mayo y Chile. Luna cae al piso, se toma la cabeza y no lo puede creer. Reportan un desmayo desde la platea. El ascenso se le escapa de las manos al Deca, el equipazo del Indio Solari se queda con las manos vacías. Racing de Córdoba vuelve a la B. Velárdez es el Rey de Nueva Italia, esa zurda pide a gritos jugar en Primera.
La ilusión Decana se desarma en mil pedazos hasta que Mauro Giannini dice que no fue gol, que el juez de línea ha cobrado offside cuando salió el primer pase del 10, antes de esa bomba que paralizó los corazones Celestes y Blancos. El partido fue a penales, Ischuk se convirtió en San Lucas y El Deca salió del infierno, arrasó en la B Nacional, llegó a Primera, descendió y volvió para recorrer América y desafiar a los más poderosos.
"A ese banderín lo levantó Dios", dijo el relator de Nuestro Fútbol. ¿Había offside? Claro que sí: estaba adelantado porque Ischuk se tenía que convertir en San Lucas, Jorge Solari en un prócer Decano, Luis Miguel Rodríguez en El Pulga, el Jugador del Pueblo Argentino, y Atlético Tucumán en El Deca de América. Tenía que ser así, estaba escrito. Y ojo con el VAR el domingo, que la semana pasada no le cobraron un penalazo al Bebe Acosta.