San Martín incorporó jerarquía de cara a la segunda mitad de la temporada. El ascenso es la única meta y todos lo saben. Las claves de un mercado de pases que parece haberse abierto en el momento justo. Así juegan.
San Martín viene peleando el campeonato con el objetivo claro de ascender. Es por eso que había mucha expectativa con la apertura del libro de pases para encontrar futbolistas que pudieran acoplarse al plantel y potenciar a un equipo que ya viene realizando una muy buena campaña.
Con un objetivo tan ambicioso y una base sólida, la vara para traer refuerzos estaba muy alta y solo podían esperarse nombres importantes pudiera dar un salto de jerarquía.
Si bien es cierto que la verdadera evaluación sobre la calidad de las incorporaciones se irá dando con el correr de los partidos, a priori podemos analizar qué tan positivo ha resultado este mercado de pases.
Por empezar, San Martín suma cuatro refuerzos de corte ofensivo: tres son mediocampistas de creación y uno es delantero. De alguna manera, esto es síntoma de que hay confianza en la defensa actual a la cual no se consideró necesario reforzar.
Ya desde la anterior etapa de fichajes se habló mucho del 9 de jerarquía, ese delantero que garantice los goles necesarios para salir campeón. Entre los hinchas se instaló la idea que de haber tenido un goleador de raza, San Martín hubiera ascendido el año pasado. La verdad es que los números de Estigarribia no estuvieron tan por debajo de los demás artilleros de la categoría y que casi todos ellos ya emigraron al extranjero.
Dicho esto, San Martín consiguió en Miritello a un delantero que viene marcando goles en proporciones similares a otros apellidos más rutilantes, lo que generó cierta tranquilidad en la dirigencia que no salió a buscarle alguien que venga a reemplazarlo, sino más bien a acompañarlo. Esa parece ser el rol que cumplirá Abel Argañaraz.
El futbolista se formó en San Martín y luego de pasar por Lanús y Central Córdoba de Santiago, vuelve a vestir estos colores, ahora como profesional. Se define a sí mismo como “movedizo” que “tira muchas diagonales” y que “intenta llegar al gol”. Puede jugar por todo el frente de ataque y parece tener las características ideales para ser el segundo delantero que De Muner viene buscando con cambio de esquema que aplicó en los últimos dos partidos, con el ingreso Iván Maggi al equipo titular.
El primero en llegar fue Brian Andrada, proveniente de Gimnasia de Mendoza. Extremo encarador, habilidoso y desequilibrante. Viene a ser una variante en el ataque por los costados, sectores del campo de juego que este equipo suele utilizar mucho. Llegó con buen ritmo de competencia y ya formó parte de la delegación que viajó a Buenos Aires para enfretar a Defensores de Belgrano.
Teniendo en cuenta la salida de Celiz y Patricio Pérez que solían ingresar como alternativas desde el banco ahora es Andrada el que podría luchar por un puesto tanto por derecha como por izquierda.
Cristian Llama es uno de los nombres más pesados del ascenso argentino. Con una larga trayectoria en el fútbol local e internacional, el talentoso y volante llega a aportar, ante todo, jerarquía. En algún momento del año pasado, él era “otro Tino Costa” de la categoría.
Con una excelsa pegada, una zurda prodigiosa y la visión de juego de un experto, Llama está para aportar lo que Tino hace cuando su físico le permite jugar.
Por supuesto que pueden jugar juntos, pero lo más importante será tener al menos a uno de los dos siempre en la cancha, porque hasta ahora lo mejor del Santo ha sido con Tino jugando, algo que, lamentablemente, no sucede muy seguido por las lesiones que suele acarrear.
En este sentido, no hay ninguna duda que la llegada de Llama parece ser muy acertada para no perder esa jerarquía que, hasta ahora, solo Tino Costa venía garantizando.
El último refuerzo es otro conocido de la casa: Rodrigo Gómez. Creativo, habilidoso y con una pegada extraordinaria. El hombre que ya jugó en Ciudadela en el año 2019 vuelve al club en plenitud absoluta. Con sus 29 años de edad y una carrera interesante sobre la espalda, Droopy parece ser un tremendo refuerzo para esta categoría.
Habrá que ver qué rol decide darle De Muner, pero tranquilamente podría ocupar cualquiera de los extremos, así como también ser un interno que juegue cerca de Tino, de Llama, de Larralde o de Escalante.
San Martín es un equipo que trata bien la pelota, pero que a veces exagera en las lateralizaciones y dilata demasiado las posesiones. Gómez podría romper un poco con eso, aportando sorpresa, rebeldía, irreverencia y remates desde media y larga distancia.
El cupo era limitado y no se podía traer más de cuatro jugadores por lo que tal vez haya quedado algún puesto más desprotegido. Ese parece ser el caso del volante central de marca que hoy solo tiene a Ridrigo Herrera como referente, situación que se agrava con la inminente partida de Mauro Bellone.
Herrera es titular indiscutido, sin embargo, actualmente tiene cuatro amarillas por lo que no tardará en perderse algún partido, y siempre existe la posibilidad de que sufra alguna lesión. En el plantel actual no tiene reemplazantes con experiencia y solo el juvenil Alex Salcedo juega en esa posición de manera natural.
En definitiva, llegaron cuatro y de a poco irán agarrando ritmo y adaptándose al plantel y serán ellos mismo los que escribirán sus historia en esta temporada, mientras tanto y a priori, San Martín parece haberse reforzado muy bien, jerarquizando el buen plantel que ya tenía. Ahora a jugar y después vemos.
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