análisis

De la tibieza a la calentura: sin ambición, con polémicas, el empate que suma y aleja

El Santo Jugó mal y encima lo perjudicaron, pero terminó trayéndose un punto de un cancha históricamente difícil y con un jugador menos. Luces y sombras de un equipo que no termina de ponerse el traje pero que la sigue luchando arriba.

04 Jul 2022 - 01:48

“¡Correte!”, le gritás al árbitro que metió en el área chica para que sus piernas sean dos escollos más entre San Martín y el gol. Si hasta va al encuentro de la pelota, como si la buscara, y hasta parece que tira el tacazo para que Herrera no el enganche. Instantes antes, había cobrado el último tiro libre de la noche y se quería ir a la casa con el empate, y casi se le complica. Por eso no dice nada cuando a Lópes le arrastras los talones en el momento que iba a meterla, y segundos después cobra una falta en ataque que solo él ve, aprovechando el embrollo para terminar el partido. 

Jorge Broggi se llama el referí y es el mismo que 4 minutos antes no cobró nada cuando a Maggi se lo llevaron puesto en el borde del área, también había expulsado al infantil Sosa en una que le dio una buen patada a Bieler, pero que parecía más de amarilla que de roja. 

Sin embargo, todo eso no fue lo más grave, porque la peor de todas fue la decisión de anularle un gol legítimo a Rodrigo Herrera en el primer tiempo. Resulta que el arquero había salido a cazar mariposas y se comió a un compañero en el camino, la pelota lo sobró, Herrera la empujó y Broggí cobro falta contra el arquero. Insólito. 

Siempre lo mismo con Rafaela, rival históricamente complicado al que San Martín solo le ganó una vez allá y con el que tiene un historial general muy negativo. “Siempre lo mismo”, decimos porque no es la primer vez que a San Martín lo bombean en esa cnacha, y sino preguntale al Sargento Giménez que le expulsó tres en las semifinales del 95. O a Fernando Echenique que, en el 2011, le anuló mal un gol a San Martín y le echó dos jugadores y le convalidó a Rafaela un gol con falta y dos off side en la misma jugada en el último minuto, desatando un escándalo que terminó La Policía de Santa Fe agrediendo a jugadores de San Martín. 

Pero hoy no fue solo Broggi el culpable de todos los males, porque San Martín también se perjudicó así mismo, afrontando el primer tiempo con una tibieza inexplicable, dejándose copar la parada por un Rafaela herido por 12 fechas sin triunfos y una reciente goleada ante Tristán Suárez.

Tras dos avisos, los locales marcaron a los 15, ante la atenta mirada de una desatenta defensa que hizo la estatua mientras Bieler la embocaba con grito de gol y beso al escudo incluido. 

Ahora a remarla y sin Tino que dejó un hueco tan inmenso que no lo pudieron rellanar ni el errático Droopy Gómez, ni los pincelazos esporádicos de Llama. Para colmo, la cancha no ayuda en nada, llena de pozos y visiblemente deteriorada, propicia que la pelota pique como si fuera de rosortes.

El gol mal anulado a Herrera y nada más, completan uno de los peores primeros tiempos de todo el campeonato de un equipo que nunca termina de ponerse el traje de candidato, que por momento propone y juega mejor que ninguno y que de golpe parece carecer de ambición, del hambre de gloria suficiente como para imponerse a los demás. 

En el segundo tiempo, hubo un leve cambio de actitud, en ese tiene mucho que ver los ingresos de Quiroz y Argañaraz que se combinaron para hacer el gol del empate contra todos los pronósticos cuando la reciente expulsión de Sosa parecía lapidaria para las aspiraciones Santas que 11 no había jugado bien en ningún momento, más allá de las buenas intenciones de Imbert.

El punto sirve porque se lo consiguió con 10, en una cancha históricamente adversa, con un arbitraje muy perjudicial, en un partido que se estaba perdiendo, en el que se había hecho muy poco para empatar y nada para ganar. El empate también vale porque los de atrás suman y con ellos la lucha por el segundo puesto es punto a punto y fecha a fecha. 

Es verdad que Belgrano se alejó y hoy parece más inalcanzable que nunca, no tanto por las distancia de ocho puntos, que es bastante considerable, sino porque la convicción ganadora de los cordobeses contrasta cada vez más con la postura de San Martín: mientras Belgrano se propone ganar como sea y como sea gana, el Santo luce menos, pero no suma efectividad y así no logra hilvanar dos triunfos consecutivos desde hace rato. 

De todos modos, todavía hay tiempo, es cuestión de entender que ha llegado la hora de pisar a fondo y jugarse cada partido el todo por el todo de verdad, no de la boca para fuera, sino de la cancha para adentro. 


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