análisis

El Chino que alienta desde el cielo, la noche de San Juan y la fiesta nuestra de cada lunes

Un día volvió el mejor San Martín con una goleada inapelable y un actuación a toda orquesta. Aparecieron los don juanes del gol y el Tino que nunca decepciona. Cancha llena y corazón contento para un Pueblo Ciruja que también homenajea a uno de sus hinchas más emblemáticos.

12 Jul 2022 - 05:03

“Lunes otra vez, sobre la ciudad. La gente que ves vive en soledad. Calles sin color vestidas de gris”, cantaba Sui Generis y evidentemente nunca estuvieron un lunes en Ciudadela donde el color de la fiesta viste de domingo cualquier día de la semana. A esta altura, el Pueblo Ciruja ya tiene la piel curtida de desvelos, de funciones de trasnoches de las que puede costar recuperarse, pero de las que nunca se arrepiente, ni aunque el martes pesen los párpados, duela el cuerpo y estalle la cabeza. 

Acá está la gloriosa, la hinchada de Los Santos, esta vez con el dolor en el pecho por la ausencia del querido Chino Sarmiento que es de esos viejos que te vieron cuatro veces en la A y que ahora está con esos pibes que te alientan desde el cielo. 

Que mejor que homenajearlo a cancha llena y con una goleada, si él hasta se dio el gusto de cumplir años del día del 6 a 1 en el Bombonera y festejarlo estando ahí, gritando los goles de Vidal González desde la segunda bandeja. Hoy, desde más arriba, habrá gritado los de Miritello e Imbert, los dos que con sus cabezazos convirtieron esta en la noche de San Juan, encendiendo la fogata de la pasión y la ilusión, reencontrando al equipo con su mejor versión, esa que había mostrado en Caballito y hoy volvió en forma de nueva goleada.  

No se confunda, señor, que no le mientan, señora, aunque el rival sea el último, a los partidos hay que jugarlos y las tablas pueden decir lo que quieran, pero en la cancha se ven los pingos y San Martín hoy se los mostró a todo el que los quiera ver, porque cuando Imbert abrió el marcador, San Martín ya estaba en edad de merecer desde hacía rato, porque el 2 a 0 de Miritello justo antes del descanso se quedaba corto y ya había olor a goleada. 

Hoy todo salió perfecto, como pocas veces. Si cuando Tino hizo el tercero, De Muner se dio el lujo de sacar a Herrera, figura de la cancha, para cuidarlo de una quinta amarilla. Si Miritello metió otro más para llenarse de confianza después de varias fechas de polvora mojada. Si hasta Jourdan fue el del comienzo del torneo. Sand, que casi no la tocó, respondió en la primera, evitando que lo noche se oscurezca cuando recién empezaba. Los más de 30 puntos de diferencia entre un equipo y otro se tradujeron en cuatro goles que pudieron ser más, si no fuera por el arquero, los palos y el árbitro que dejó pasar más de un penal. 

No era fácil encarar un partido contra el último con todos los resultados puestos, sabiendo que los cordobeses habían ganado y que hoy hasta un triunfo parecía poco. Por eso la goleada viene bien, porque aunque solo vale 3 puntos, sirve para despejar dudas sobre el funcionamiento y les recuerda a propios y extraños que San Martín es uno de los mejores de la categoría, por si alguien lo empezaba a dudar. 

Este triunfo permite llegar a los 44 puntos, misma cantidad que la que supo conseguir con la dupla antes del AFAno más grande todos los tiempos. Además, la actuación a toda orquesta de esta noche invita a re enamorarse de un equipo que promete seguir dando batalla hasta el final. 

Hoy no hay sufrimientos, ni épica, hay tranquilidad y fiesta, hoy no se sufre y esto también es San Martín. “Todos los momentos que viví, todas las canchas donde te seguí”, cantan los cuatro costados pupulos de tantos goles y buen fútbol. Las voces roncas mandan un mensaje claro: “Vos me das alegría, yo te doy mi amor, la razón de mi vida, es salir de nuevo campeón”. 


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