Pituto Bellomío es un fanático de alama y vida que esta vez emociona a todo el Pueblo Ciruja con un texto en el que despide "al gran hincha de Los Santos”.
Mirada felina, pelos blancos llegados con el siglo, recio aspecto de Charles Bronson tucumano, que sólo actuaba con ese traje cuando era la última opción para ser respetado.
Como dice Geron (de la sub 45 albirroja de las rutas y las canchas), José Hugo nos enseñó que con respeto se llega a todos lados. Y mirá vos si se llega, que muchos anduvimos por las rutas del país de su mano.
Desde los despachos oficiales, pasando por grandes empresarios, exitosos profesionales, variopintos bolicheros y lustrines fatigados de las empanadas de la plaza, hasta pasar por sus ídolos nuestros adorados, que compartían en Potente los terceros tiempos más calmos de estos años: Todos tuvieron un lugar en su mesa, esa mesa de diálogo, antes que nada.
Desde su amor eterno por San Martin no toleró los personalismos, ni mucho menos las divisiones facciosas. Nos mostró, también desde los errores, que el todo excede a las partes, que San Martín está antes que nada y que nadie, siempre.
Tal vez huela a viejo, "romantico" o a "pasado de moda", pero mucho antes del fútbol en directo - y ni qué hablar de google- fue factor clave de organización para esa "indómita" hinchada (Bomba C. dixit), que a partir de su persona fue mucho más que una "barra brava" y que, como sabemos todos, la HINCHADA DE SAN MARTIN es mucho más que una hinchada. Lo declaro orgulloso de haber habitado esa tribuna sagrada.
Parece que ya se estaba despidiendo en esa videollamada con varios compañeros de tablón que lo saludaron desde la amiga ciudad de Rafaela, esa que nos hizo conocer y disfrutar.
Se nos fue un domingo, como en aquellos días de Misa Ciruja.
Hoy descansa en el cielo eterno de Ciudadela como personaje infaltable de la provincia. Ya nos acompaña desde el Arco de los Cirujas, cual Santo Pagano del Aliento, llevando nuestra bandera de la Rondeau hacia toda la Argentina.
Gracias por tanto amor por estos colores, Gran Hincha de los Santos, querido y respetado en todos lados.
Su presencia nos empuja en la voz de cada uno de nosotros.
Como le dijo su amigo Cosiansi cuando el último adiós en su lugar en el mundo, al "Jefe de los Jefes": "Chau, Chino Sarmiento, hasta siempre, te esperamos en el próximo partido".
Mientras tanto, desde algún lugar Rojo y blanco, el Chino nos hace un guiño pícaro, sabiendo, como tantas veces, que todo irá mejor, que sigamos alentando.