San Martín se acordó tarde de atacar y en los últimos cinco minutos hizo más que en los primeros 85. Los cambios demoraron demasiado y el equipo sintió mucho varias bajas de mucho peso. La punta se aleja y el segundo puesto peligra. Tiempo de recalcular y volver enfocarse en objetivo por encima de las formas.
“Se rompió Sand”, corría la voz en la previa. “Otra vez lesionado Tino”, puteaban los hinchas en los alrededores del estadio en una noche pálida, sombría, sin el brillo de otras veces. En La Ciudadela donde los lunes hay fiesta, ese viernes todo estaba más apagado.
Entre un parte médico que sale a último momento para ocultárselo a vaya saber quién y vaya a saber por qué razón, una balacera repudiable y lamentable a los hinchas de Atlanata durante la tarde, y un equipo que cada vez trasmite menos, no había buenos presagios para esta noche de Ciudadela.
Que no estén ni Sand, ni Sansotre, ni Herrera, ni Tino, los tres más regulares y el más talentoso, no ayuda a ese clima que ronda entre la tensión y el desgano. Todo eso no tarda en reflejarse en la cancha, porque San Martín no pasa de insinuaciones que no terminan de ser ataques, de intentos tibios que no alcanzan a ser situaciones. Alguna escalada de Abreliano que no es Sansotre, algún desborde de Jourdán, alguna trepada de Diarte y no mucho más para contar.
En el medio, Larralde lateraliza mucho y profundiza poco; Imbert desaparecido y la única buena noticia se llama Abregú que muestra que puede ponerse la camiseta de Herrera cuando lo necesiten. No hay fútbol, ni pinta que vaya a haber.
Para colmo, San Martín juega sin volante por izquierda porque Imbert se cierra y ese costado solo tiene a Diarte que deber ir y volver sin terminar de ser efectivo en ataque ni seguro en defensa.
Llama bastante la atención que a pesar de las bajas, casi ninguno de los refuerzos tengan un lugar entre los titulares. Solo Argañaraz, que ya viene jugando, arranca el partido, los demás están sentados en el banco.
Es increíble, pero no hay cambios en el entretiempo, ni los va a haber por un buen rato. El primero llega casi a los 20 del segundo tiempo y sale Jourdan, tal vez el jugador más peligroso hasta ese momento: rarísimo.
Después si se vienen todos juntos, Llama, Andrada y Gómez son las tardías apuestas de De Muner para torcerle el destino a un empate que parecía estar escrito desde la tarde.
Con ellos en cancha estuvo lo mejor de San Martín, como contra Rafaela, se acordó tarde de jugar, de acelerar, de meter intensidad en busca del otro arco y casi le vuelve a salir, pero no es cuestión de regalar tantos minutos, de pasarse la pelotita con paciencia china cuando el partido se va nomás y entre empate y empate se va el torneo.
La imagen de los últimos minutos deja como conclusión no solo que el equipo debería haberlo buscado antes, sino que los cambios demoraron mucho. Andrada merece más minutos, Llama jugando más cerca del otra área y no casi en posición de lateral por izquierda puede aportar el fútbol que al equipo cuando no está Tino.
Sin embargo, lo que más le faltó hoy, y le falta seguido, es hambre de gloria, convicción en la búsqueda del partido, ganas de ganar, esa que hoy mostró en los últimos cinco minutos nomás, hay mostrarlo siempre.
Ya el año pasado, a San Martín le faltaron cinco pal peso cuando debía arrebatar la punta y al final no podía ganar. Parecía que el equipo no se sentía del todo candidato, como si se tuviera confianza.
Ahora con el correr de los partidos, empieza a pasarle lo mismo, como si se estuviera bajando el precio solo. No se ve el espíritu competitivo que necesita cualquier equipo que pretenda ser campeón.
Si bien hoy terminó generando situaciones de gol sobre el final, durante gran parte del partido jugó como si no le desesperara empatar de local ante flojo rival, con esos pases intrascendentes que pretenden maquillar la falta de argumentos para profundizar: la tocan para atrás y los costados porque para adelante no pueden.
En fin, San Martín dejó escapar dos puntos importantes y alcanzar a Belgrano ya parece un sueño imposible, pero lo peligroso es que puede terminar esta fecha por primera vez en el tercer puesto. Por suerte no ganó All Boys que también viene pisando los talones.
A esta altura, cada vez son más las voces que piden la cabeza del entrenador y hubo hasta algún medio que vaticinó que su salida está al caer. Los rumores fueron desmentidos rotundamente por el presidente y la verdad es que sería totalmente descabellado terminar con el ciclo de un DT que no pierde nunca y que está segundo con una cosecha de puntos récord.
Pero también es verdad que hay algunas actitudes que cambiar para poder enderezar de nuevo el timón. Tal vez sea bueno recordar que las formas nunca son más importantes que los fines y ganar es siempre más valioso que jugar bien, tal vez no venga mal convencerse de eso nuevamente, porque al fin y al cabo esto es el Nacional B, no la Champions y ascender es lo único que importa.