El Santo no pudo aporvechar la derrota de Belgrano y solo le descontó un punto. Desde la llegada de De Muner fueron varias las veces que el equipo no ganó partidos claves en la lucha por el ascenso. Los de Ciudadela llevan 15 sin perder, pero desde hace 17 que no logran dos triunfos consecutivos.
Si hay algo que se le reclama a la Era De Muner es la incapacidad para ganar cuando todo el mundo espera que gane. Algunos hinchas lo plantean como ganar partidos importantes, o ganar cuando hay que ganar. En realidad todos los partidos son importantes, y siempre hay que ganar. Pero tratando de entender esa crítica tan común, a lo que se refieren es a la manera en la que San Martín ha desaprovechado oportunidades ya sea para quedar en lo más alto o acercarse a la cima.
Esto viene repitiéndose desde el año pasado cuando en varias ocasiones en las que ganando alcazaba el primer puesto, terminó empatando o perdiendo, incluyendo la última fecha en la que un triunfo lo hubiera clasificado a una final.
Este año, no han sido muchas las veces en las que Belgrano dio posibilidades de arrimárseles, sin embargo a más de una, el Santo las ha dejado pasar, como la de hoy, en la que los cordobeses perdieron ante Ferro y San Martín, con ese resultado puesto, no lo aprovechó.
Esto mismo le sucedió hace dos fechas cuando el Pirata no jugó porque se suspendió su partido con Quilmes, y los de Ciudadela solo igualaron con Atlanta, o en la fecha 17, cuando Belgrano quedó libre y San Martín fue goleado inexplicablemente ante Mitre de Santiago que por entonces estaba penúltimos.
Está claro que a San Martín le vienen costando este tiempo de partidos donde tiene todo para sacarle provecho a la fecha y finalmente no lo hace. La pregunte es ¿Por qué?.
Hay algunos factores comunes que influyen en esta impericia a la hora de obtener un resultado favorable en el momento justo. Por ejemplo hoy, se repite la apatía y la falta de ímpetu para buscar el resultado durante varios pasajes del partido, especialmente en el primer tiempo.
La tan mentada identidad de juego de la que tanto hablaba De Muner (cuando todavía hablaba) parece atentar contra el fin último de cualquier juego: ganar. Hoy se vieron unos primero minutos de dominio territorial y de pelota absoluto de San Martín que de golpe empezó a jugar hacia atrás, provocando que Chaco se animara de a poco. Entre la inseguridad con los pies de Carrizo y las flojas y apuradas salidas de González, For Ever fue entendiendo que con solo adelantarse un rato forzaba errores.
Así, otra vez y como siempre, San Martín pasaba de controlar totalmente la pelota a encontrarse arrinconado contra su área durante largos minutos sin lograr acomodarse en postura ofensiva. De laterales propios en mitad de cancha, se terminaba en laterales ajenos o córner cerca de Carrizo. Todo eso por jugar para atrás en lugar de hacerlo para adelante.
Fueron cinco, seis o tal vez siete veces seguidas que generaron que lo que era monólogo de San Martín en campo contrario, se convirtiera en embestidas con más fuerza que fútbol de un equipo visitante que no tenía más armas que buscar algún error.
Así, entre enredos y malas salidas, el primer tiempo se fue casi sin situaciones de gol, solo un remate de Andrada y un tiro libre fortísimo de Tino Costa despertaron de la modorra a las tribunas que por entonces solo recibían alegría con las noticias que llegaban desde Caballito.
El entrenador, había metido mucha mano en el equipo con respecto a la presentación en San Juan: Tino, Droopy y Andrada por Jourdan, Sosa y Abregú. Las salidas de Jourdan y Sosa eran previsibles por bajos rendimientos. Abregú, en cambio, venía jugando bien y hasta había convertido un gol, aunque también es real que jugar con doble cinco de marca en Ciudadela podría haber sido tomado como un despropósito y, en general, cuando Costa está en condiciones suele jugar de arranque.
Sin embargo, para el segundo tiempo, el entrenador realizó una primera modificación llamativa: Salió Herrera y entró Jourdan. Entonces el equipo pasa de haber empezado y terminado la semana pasada con doble 5 a hoy jugar sin 5 en todo el segundo tiempo. Por suerte, Chaco solo se limitó a defender y en ningún momento se animó a contraatacar porque había huecos por todos lados y no había jugadores destinados a la recuperación.
El nuevo dibujo táctico, ponía a dos volantes abiertos (Andrada por izquierda y Jourdán por Derecha), Tino Costa recibiendo cerca de los centrales para desde allí lanzar; un poco más adelantados Droopy y Larralde, por lejos el más clarito de toda la cancha.
La fórmula no funcionó: a Tino sin piernas y más impreciso que nunca le sobraron unos 25 minutos en la cancha; Gómez sigue sin dar pie con bola y Andrada pasó casi desapercibido en la segunda parte.
¿Entonces? Tres cambios. Ahora entran Argañaraz, Sosa y Llama que mejoran un poco con respecto a los que salen, pero no demasiado. El juego se vuelve predecible, casi siempre se abre por derecha para que Jourdan o Sansotre terminen tirando centros y los centrales de ellos se llenen de chichones en la cabeza de tanto despejar pelotas. A eso le sumamos que el arquero es bastante seguro de arriba y que a San Martín no se le cae una idea para intentar otra cosa.
Así y todo hubo chances de ganarlo: Jourdan erró un mano a mano increíble, Miritello ganó de cabeza una sola vez pero la tiró afuera y Maggi (que entró faltando tres minutos por González) casi la emboca con la frente pero entre el arquero y un defensor se la sacaron de la línea.
De ellos nada en ataque o casi nada porque sobre la hora Carrizo que había quedado a mitad de camino, terminó salvando un cabezazo que se metía y era derrota.
En definitiva, más de lo mismo para un equipo que sigue jugando con una pasividad desesperante durante muchos minutos y luego se exaspera por ganar contra reloj cuando ya no hay piernas ni cerebro.
Si bien, en rigor El Santo le descontó un punto a Belgrano, desperdició una chance de descontarle tres y quedar tan solo a cuatro cuando quedan 10 fechas. Para colmo, ganó Instituto que lo alcanzó en la tabla.
De todos modos, los cordobeses podrán perder, ganar o empatar, pero si San Martín no logra hilvanar una racha de, al menos, dos triunfos consecutivos, el reducido será la única vía posible para conseguir el ascenso.