análisis

Está mal, pero no tan mal: San Martín, un ascenso perdido y otro por ganar

El santo empató y quedó casi sin chances del primer ascenso, pero recuperó la segunda ubicación. Se vienen cinco fechas de vital importancia y un reducido donde se jugará a todo o nada. No queda otra que recalcular objetivos.

05 Sep 2022 - 21:31

“Ahora sí que ya no hay chances”, es lo primero que se te viene a la cabeza ni bien pitan el final del partido. Un 0 a 0 anodino partió la siesta al medio que ahora hubiera preferido dormir, y con él San Martín se despidió del título y primer ascenso que seguramente terminará ganado Belgrano salvo que le suceda una verdadera catástrofe deportiva. 

Ya habiendo digerido que 11 puntos cuando 15 en juego son irremontables, entendés que ahora sí, la lucha ya por el segundo puesto y entonces haber empatado un partido en el que no se pateó al arco tal vez no haya sido tan malo. 

Es verdad que ellos jugaron con 10 más de 25 minutos, pero también es cierto que esa expulsión llegó cuando Riestra estaba más cerca de ganarlo que San Martín y encima el que vio al roja fue el mejor de ellos. 

“Cachete Acuña”, le decía el relator al 10 que tenía a maltraer a los defensores centrales a esa altura regaladísimos por la ausencia de los laterales que pasaban al ataque en todos los tiros sin demasiado criterio. 

El trámite era igual, idéntico al del partido contra San Telmo en el que San Martín se regaló de entrada en el complemento, le marcaron y no se recuperó más. Lo único que faltó hoy fue el gol de Riestra que podría haber llegado en cualquier momento si no salía expulsado el 10. 

En el 11 contra 10, De Muner mandó toda la carne al asador, pero el asado nunca se terminó de cocinar ni a fuego lento ni con un Llama encendido que se vistió de Tino Costa, pero más dinámico, para jugar y hacer jugar a sus compañeros que no lo aprovecharon. 

Los ingresados Nasta, Imbert y Quiroz estuvieron lejísimos de cambiarle la cara a un equipo entre desalmado y desesperado que no sabía bien ni a qué jugar. Solo Verón, con ímpetu y no mucho más, aportó algo entrando desde el banco. 

Es verdad que en el primer tiempo se habían visto algunas buenas combinaciones en mitad de cancha que en general se diluían al cruzar los tres cuartos cuando ni Jourdan, ni Miritello ni Larralde se decidían a atacar del todo.  

La contra partida era un Riestra que iba al frente, que metía mucha gente alta en las pelotas paradas que Lópes les regalaba a cada rato. Por suerte, la seguridad de Carrizo y algunas imprecisiones de los porteños, anularon los poco intentos de los locales. 

El partido se fue sin penas ni gloria y con él se fue la última chance de salir campeón, pero también llegó la suma de un puntito que sirve para recuperar, aunque sea por diferencia de gol, la segunda colocación en la tabla cuando quedan cinco fechas para el final. 

Aunque pueda saber a poco ahora, tal vez no esté mal que San Martín encare el último tramo del torneo con la cabeza puesta en sumar y entrar lo más arriba posible al reducido, no solo para saltear uno o dos fases (nada despreciable) sino para definir de local y tener la ventaja deportiva. 

Este equipo, que por momento parece golpeado desde lo anímico, necesita mentalizarse de otra manera, pensar en lo que se viene como una gran oportunidad y no con la resignación que a veces parece tener. 

Al fin y al cabo, es un equipo que pierde muy poco y que de mantener el segundo puesto hasta el final, arrancará en semifinales con ventaja deportiva, por lo que no necesitaría mejorar tanto parece tener legítimas expectativas de ascenso. 

Poner a recalcular el GPS de la temporada, replanteando objetivos, deberían provocar esa inyección anímica necesaria para afrontar el último tramo. Hoy por hoy, San Martín podría estar a tan solo ocho partidos del ansiado ascenso. No está tan mal. 


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