Santa Ana Rugby Club nació en 2007 y hoy compite en el Torneo de Rugby Emergente de la URT. Cuenta hoy con 100 socios y es considerado "un ejemplo de resiliencia, constancia y trabajo duro".
Foto tomada de Olé.
En 2007, un grupo de cuatro amigos de 15 años decidió que su pueblo necesitaba un club de rugby y pusieron manos a la obra. Hoy, Santa Ana Rugby Club es una realidad, cuenta con más de 100 socios y compite en el Torneo de Rugby Emergente de la Unión de Rugby de Tucumán (URT), cuenta con el sponsoreo de Topper y es considerado "un ejemplo de resiliencia, constancia y trabajo duro".
"Ellos me han contado que soñaban con un club. Un club que fuera de aquí, de Santa Ana, nuestro. Soñaban con un club en donde todos empujaran para el mismo lado y juntos poner al pueblo bien arriba. Tener un equipo con nuestros colores, colores que unieran para compartir y competir", narra la protagonista de la campaña de Topper "Volvamos a los clubes" que cuenta la historia de Santa Ana Rugby Club.
Y sigue: "Me han contado que no ha sido fácil, pero lo han logrado, bueno, lo hemos logrado. Y ahora Topper nos acompaña, ayudando para que podamos aprender, entrenar y jugar en nuestro pueblo. Para que tengamos siempre el mejor equipo, el mío, el nuestro. Para que cada vez seamos más, porque hoy en los clubes necesitamos eso, socios".
Resalta Olé que "en la actualidad, son más de 100 chicos y chicas los que representan a Santa Ana en el torneo de rugby emergente de Tucumán", y enfatiza: "Porque eso es un club, una enseñanza de vida y un modelo para ponerse siempre de pie y seguir. Esta iniciativa alienta a los socios de los clubes a volver a acercarse y a revivir ese orgullo único de pertenecer y ser parte. El club de barrio, es deporte y mucho más. Y Topper pretende estar cada día más cerca de ellos".
La misión de la marca es continuar con su campaña “Volvamos a los Clubes” a través de la donación de calzado, indumentaria, máquinas para marcar la cancha, cortar el césped y desmalezar. Además, aportó protectores, cubre haches, pelotas, redes, una máquina de práctica para que los chicos perfeccionen el scrum, un pórtico para demarcar la entrada del club y un mural de la artista Ana Luz Singh.
"Ellos representan un pilar fundamental en las comunidades para alejar a los chicos de la calle e integrarlos al mundo del deporte y a sus valores formativos. Nuestro objetivo es ayudarlos a levantarse, transformándolos en espacios deportivos más atractivos para captar a los socios y sumar nuevos”, sostuvo Ignacio Piñeyro, gerente de Marketing de Topper.
“Conocimos esta historia a través de nuestra fábrica de Aguilares, ubicada muy cerca de Santa Ana. El 40 % de nuestra dotación de operarios vive en Santa Ana, así que tiene un sentido de pertenencia muy grande para la marca”, detalló
Pablo Moreno, presidente y socio fundador del club, expresó: “Estamos muy agradecidos a Topper por habernos ayudado a hacer realidad este sueño”. Nicolás Ponce, uno de los socios de la institución, reconoció: “Todos revivieron esta historia y nos felicitan por lo que hacemos por el pueblo”.