análisis

Se viene lo mejor: San Martín, el reencuentro con la mística y la ilusión de siempre

El Santo ganó, gustó, goleó y clasificó a cuartos de final. Buenos rendimientos en todas la líneas y un equipo que necesita reencontrarse con su mejor nivel para estar a la altura de la historia. Empieza el Reducido y el Ciruja es protagonista.

10 Oct 2022 - 09:12

Se lo grita con el alma. Foto: CASM Oficial.

“Va a volver el Santo va a volver”, se empieza escuchar, capaz que por primera vez en el año. Es a la salida de la cancha, por la Bolívar. Un grupito lo canta y otros se prenden. Se respira, se siente. Ya corre por la venas ese calorcito de etapa final, de cierre de temporada, de todo o nada. 

Se terminaron las 36 fechas interminables, esas que habían empezado a pura ilusión con un primer tiempo para guardar en un cuadrito contra Temperley. Con un golazo de Cano que ya no está, con un bochón de Prokop que hoy volvió a jugar, con un gol de Lopes que hoy la volvió a meter. Parecía que el final estaba lejos, y lo estaba, pero ya no, ahora está a la vuelta de la esquina. Acá nomás. 

Hoy había que ganar y se goleó, alcanzó para pasar a Gimnasia de Mendoza que fue más caperucita que Lobo en Villa Crespo. Pero no sirvió para bajar a Instituto que hizo lo suyo y se metió en las semis. Dicen que andan bien, que vengan, si quieren venir, les presentaremos batalla. 

Pero antes hay un reducido, uno de que para el Santo empieza en cuartos, a un solo partido en Ciudadela y con ventaja deportiva. Todavía no se sabe contra quién. No importa. Esto es San Martín. 

“San Martín se agranda en los octogonales”, se decía por los 90 y es ahora de volverlo a decir. Ojalá. Porque mirás la tabla y de los clasificados no se perdió con ninguno. Con ninguno. Y te van a tener que ganar para dejarte afuera de la final. 

Hoy salieron todas, hasta el cambio extraño de dejar al goleador en el banco y ponerlo recién en los últimos minutos. “Es para cuidarlo”, dicen las malas lenguas. En su remplazo entró Sopita Maggi que la metió en la cuarta que tuvo y pagó con un gol importante su contratación casi un año tarde.

Verón arrancó aplausos de los muchachos veronistas a puro esfuerzo y casi la mete dos veces, pero se la sacaron de la línea y se la atajó el arquero cuando se la colgaba por encima. Picante, movedizo y decidido a hacer historia, se gana un lugar de cara a la definición del torneo. Que sea desde la Liga hasta Primera. 

El segundo fue de Larralde, figura absoluta, con manejo, paciencia y criterio se puso el equipo al hombro para manejarlo de punta a punta, para que no se extrañe ni a Tino ni Llama que tendrán que sacar su chapa de ahora en más, cuando más se la necesita. 

Por las banda un Jourdan irresoluto y un Sosa más picante que otras veces, con centros que se cierran y complican. Abreliano cumplidor, Diarte, centro y gol. Herrera motorcito del medio, y los centrales sin mucho trabajo. Carrizo, respondió en la única que le patearon: ni más ni menos que un penal. En definitiva, Dominio total ante un rival débil que tiene menos de la mitad de los puntos y se nota porqué.

En otra cancha, Gimnasia la pasa muy mal contra Atlanta y hasta Galeano da una mano con un golcito lapidario. Instituto, en cambio, saca chapa y le gana sin drama a Deportivo Madryn que aguantó un tiempo y no mucho más. 

El podio tiene dos cordobeses y un tucumano. “Los tres equipos de mayor presupuestos” según los contadores del fútbol. Pero la plata no hace a la felicidad y mucho menos compra la mística. Esa que ahora tendrán que sacar estos muchachos, esa que otrora plasmaban en la cancha los Jorge López, los Pedro Pablos, los Bomba, los Guillén. En la camiseta está, hay saberla sentir y ponerla en el césped. También está en el escudo, en las tribunas y en el Pueblo Ciruja. Solo hay que dejarse llevar por ella, dejarse invadir y sacar el plus de la historia que siempre pesa y sobre todo de ahora en más. 

“El Santo va a volver”, ya cantan algunos, todavía tímidamente, pero de a poquito se animarán más y si todo sale bien, el grito será más fuerte y ensordecedor. Han pasado las 37 fecha interminables, se han cosechado los mismos 66 puntos de Roldán en el 2008 y con dos partidos menos.

Se viene lo mejor, y ahí está el Santo, con el corazón en la mano y la ilusión intacta. Que sea fiesta. Ilusionate, somos San Martín.  


seguí leyendo