HISTORIAS DE ACÁ

Florencia, la tucumana que enfrentó al poderoso Julio Grondona para cumplir su sueño

Sin aceptar un "no" como respuesta, Florencia Romano se convirtió en la primer árbitra en dirigir un partido de hombre en abril de 1998. Sus destacables notas y una batalla contra la AFA que hasta incluyó una huelga de hambre.

27 Oct 2022 - 08:52

Florencia Romano con la pelota en sus pies. Foto Clarín.-

“A vos, por hacerme quedar como un pelotudo afuera, a nivel internacional, no te voy a echar nunca: pero tampoco vas a ascender”.

Estas fueron las palabras que Julio Humberto Grondona, el poderoso mandamás que condujo los destinos del fútbol argentino durante 35 años, le dijo a Florencia Romano, la tucumana que en 1998 se convirtió en la primera árbitra en dirigir un partido de hombres. 

Los dichos en tono amenazante de Don Julio, ocurrieron luego de que Florencia, hoy de 52 años, decidiera poner fin a una huelga de hambre que inició con el objetivo de que la AFA le permitiera arbitrar. 

Podría decirse que su historia en el arbitraje arrancó en 1994, cuando viajó desde San Miguel de Tucumán, donde se recibió de árbitro para viajar a Buenos Aires. 

En la AFA se volvió a vivir lo que le había pasado en su provincia. que, cuando se anotó en los cursos, antes de poner su nombre, reconfirmaron si la inscripción era para su hermano o para su papá. Cursó y aprobó con uno de los mejores promedios, pero en la Liga Tucumana no la dejaron dirigir. Y en Buenos Aires, a través del SADRA (Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina), volvió a hacer el curso de manera brillante pero desde la AFA ponían trabas para que Florencia dirigiera.

Cuando entendió que la decisión de la AFA era no darle lugar, acudió a la vía judicial. Primero mandó una carta documento y como no tenía respuesta ni solución, fue a la puerta de la Asociación del Fútbol Argentino e hizo una huelga de hambre. La primera reacción de Grondona, fue terminante: “No es sensato que una mujer dirija entre hombres”.

El hecho de considerar una “insensatez” que una mujer arbitre, llevó el tema a otro plano, al de la discriminación llana y públicamente admitida con esa frase desafortunada de Grondona. Florencia Romano lo denunció y el poderoso dirigente debió retractarse ante el Congreso de la Nación y la Secretaría de Derechos Humanos.

Era el triunfo más importante de su vida y el que le abrió las puertas para cumplir su sueño, un 4 de abril de 1998 debutó como juez en la Primera D, en un partido entre Victoriano Arenas y Muñiz, ganando los primeros por 6 a 0 en un partido en el que, además, hubo tres expulsados. Antes de comenzar, la mujer recibió un ramo de flores por parte del club local, Victoriano Arenas. 



Sin embargo, más allá del ramo de flores, tuvo que escuchar burlas y cantos machistas de los hinchas y una bandera cruel: “Para dirigir te falta un pedazo”. Luego, Florencia se convirtió en árbitro internacional (FIFA) y hasta llegó a dirigir en el Mundial de fútbol femenino en 2003.

Sobre su vida en Tucumán, en una nota con TN, la mujer contó que estudió en una escuela secundaria técnica donde recibió el título de Maestra Mayor de Obras y cuando llegó a Buenos Aires, a los 24 años, quiso profundizar sus conocimientos estudiando arquitectura.

Hoy es artista plástica, cada tanto hace exposiciones con sus creaciones y también se apasiona por la escritura, ya sea con la poesía como con la prosa. De hecho, en una entrevista reciente, reveló que está estudiando cine y escribiendo un guión para hacer una película sobre su vida.

En ese libreto estarán contados sus orígenes, cuando quería jugar al fútbol y, como las mujeres no lo jugaban, ella se camuflaba entre los hombres: pelo corto y un nombre falso para la inscripción, Roque, que buscaba allanarle el camino. Claro que esa “trampa” no funcionó por mucho tiempo. Y, quizá, motivada por la sensación de injusticia que sintió por tener que simular lo que no era para jugar, pensó en el arbitraje como una opción.

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