ANÁLISIS DECANO

Atlético Tucumán, el magnetismo de Luis Miguel y el último bolero

Atlético Tucumán no pudo vencer a Central Córdoba y casi lo pierde. La Dupla sigue sumando, pero El Pueblo Decano pide más. Recital unipersonal del Pulga Rodríguez, que despierta todo tipo de pasiones.

03 Oct 2023 - 02:09

(Foto tomada de Twitter @MGussisnt)

No sé tú

Pero yo no dejo de pensar

Ni un minuto me logro despojar

De tus besos, tus abrazos

De lo bien que la pasamos la otra vez

 

No iba a ser un partido más, de ninguna manera. Y que nadie se confunda, esto nada tiene que ver con la llamada Fecha de los clásicos. Esta bronca no es por eso, poné cualquier rival del otro lado y sabés que te sentirías igual. La magnética presencia de Luis Miguel Rodríguez se robaba todas las miradas en este Atlético Tucumán-Central Córdoba, un 0-0 con gusto a poco y muchos gustos y disgustos. Del recuerdo del ayer a las pasiones del hoy, soñando con un futuro que nos encuentre bailando juntos un último bolero.

Otra vez lunes, otra vez en casa. Te pusiste Pituco para una noche bien Decana, porque El Deca comienza a jugarse el sueño de volver a una Copa Internacional. Te palpita fuerte el corazón de solo pensar en cómo te endeudarías ya mismo y sin titubear por agregarle otro sello Celeste y Blanco al pasaporte. Por eso hoy necesitás ganar, como también para mostrarle al que te lastimó que estás bien sin él. Sus fatos en Santa Fe, La Plata y Santiago del Estero te han herido, pero en el fondo querés perdonar.

Toda la semana se especuló con el recibimiento, con los saludos, los gestos, las miradas. Intentaste ser indiferente y hasta festejaste cuando le entró duro el Cata Romero. Miraste de reojo los abrazos con El Bebe, con Bruno, con Ramiro. No querés que te invada la nostalgia. Pero también aflojás y te dejás llevar, y te lo imaginaste al lado de Joaquín y de Mateo, abanderados de otros tiempos, poetas también, pero ninguno tan magnético como tu viejo PR7.

Porque Luis Miguel viene de abajo, del barro y del barrio, de la proeza maradoneana, de todo lo que hemos sufrido hasta que un viejo Indio Sabio nos sacó del infierno y el Viejo y Glorioso pudo desplegar sus alas, renacer de las cenizas y llegar a lo más alto y más allá, donde nunca hubiera soñado. Y por esa historia es que hoy podemos soñar en grande. Gratitud. 

Por eso sucumbiste ante sus destellos, y te sumaste a la ovación en el entretiempo y mucho más cuando salió, cuando te miró y dijo 'hasta pronto', y se llevó la mano al cuore. El crack tiene mucho hilo en el carretel y 25 de Mayo y Chile debe ser el destino final.

Hablamos del Pulga porque en el medio hubo un partido que en gran media fue lacrimógeno. El primer tiempo te lastimó las retinas; en el complemento la Dupla metió mano y el equipo lo fue a buscar con una apilada de Mateo Coronel y un jugadón que armó Joaquín Pereyra para una definición poco certera de Orihuela. Pero se fue apagando, como la llama del amor que sentiste alguna vez. Y que hoy vuelve a renacer.

Al final del partido, los santiagueños se animaron y casi lo ganan, pero Tomás Marchiori salvó la ropa y el cero, como tantas veces, en su revancha personal después de dos pequeñas macanas que podrían haber costado caro.

Cuando El Magnético Luis Miguel dejó el estadio, las miradas se posaron sobre la Dupla. Paciencia, que esta historia recién se está escribiendo: cuando llegaron no te importaba su pasado, te importaban tus urgencias. Orsi-Gómez arreglaron lo que estaba roto, te devolvieron la sonrisa y la Fe, y hasta ese mal que te aquejaba parece que ya quedó atrás. 

Pero tu pecado, Decano, es que vos siempre querés ir por más. Soñador incorregible. El trabajo de Orsi-Gómez es tan bueno desde los puntos obtenidos que, en medio del viaje -y después de apenas doce paradas- los objetivos hoy son otros.  El Pueblo Decano quiere creerle a la Dupla como quiere terminar de perdonar a Luis Miguel. Para volverse a enamorar, para volver a soñar. 

Tomemo somo Atlético porque ya va a salir las cosas como vos querés. Toque, toque, toque y gol. Y si de fantasear se trata, imaginate a una sinfónica tocando la melodía de tus sueños, bailando al ritmo de Joaquín, con la fuerza de Ramiro, con guerreros de mil batallas como Cristian y Guillermo, con Tomás, Bruno y Nicolás en la retaguardia, con el paso indescifrable de Mateo, con Ignacio y tantos más. Y todos al compás de Luis Miguel. 

Hay que depositar el voto de Fe en aquellos dos que hoy están al frente de la orquesta, que todavía está afinando y que seguro comparte ese sueño eterno que tanto te desvela: si siguen sumando puntos a este ritmo, van a llevar a esta banda inimitable e incondicional, de gira internacional. Y El Magnético podría ser la voz cantante de tu ilusión Celeste y Blanca. Un último bolero inmortal.

 

No sé tú

Pero yo te busco en cada amanecer

Mis deseos, no los puedo contener

En las noches cuando duermo

Sin insomnio, yo me enfermo

Me haces falta, mucha falta

No sé tú


I only needed to change some CSS.

Se produjo un error, no se encontró el tweet.

seguí leyendo