Más de 30 mil personas desbordan el estadio más caliente del país para vivir una verdadera final anticipada por el regreso a Primera del Santo. El árbitro Ariel Penel paró el partido.
Un calor infernal vive Tucumán este domingo y el estadio más caliente del país lo siente más que nadie. Más de 30 mil pesonas desbordan Ciudadela a la espera de un triunfo de San Martín que lo deje como único puntero por diferencia de gol de cara a la última fecha contra Defensores de Belgrano.
Bajo un calor agobiante, todos apretados, en tribunas desbordadas como la Rondeau, apenas cómodos para ver el partido, los hinchas debieron realizar señas desde la platea para que el árbitro Ariel Penel detuviera el partido.
Es que a los 25 minutos un hincha sufrió un desmayo por el calor de la tarde y la cantidad de Cirujas logrando un clima de final no apto para corazones frágiles. La Policía de Tucumán debió intervenir en la escena y asistió al buen hombre.
El señor se recompuso y no quiso saber nada con salir de la cancha y perder su lugar en la tribuna para vivir el segundo tiempo, los 45 minutos más importantes que le quedan al Santo en Ciudadela.
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