El Turbo Rodríguez jugará en el Santo y los hinchas sueñan con el ascenso a Primera. El hombre de goles importantes y las mil batallas vestirá la roja y blanca el año que viene y el Pueblo Ciruja lo festeja.
Vuelve el hijo pródigo, el hombre de las mil batallas y los goles en las finales. El de los errados increíbles y los aciertos importantes. El que siempre da la cara y pone el pecho, el del corazón más ciruja y la sangre roja y blanca. El que juega como hincha y para el hincha.
El jugador del Pueblo Ciruja, nacido y criado en el Santo, aunque su acta de nacimiento indique un domicilio de Aguilares. Aunque la Ciudad de la Avenidas haya sido la que lo vio crecer con una pelota jugando entre baldíos, veredas y clubes, es la Ciudadela su lugar en el mundo y San Martín su casa.
Por eso cuando se fue en una siesta de tribunas vacías por la pandemia, sus compañeros le hicieron la despedida que la hinchas no le podían hacer, y la ovación bajó desde los pocos allegados que copaban los palcos y piantaban algún que otro lagrimón. El triunfo 2 a 0 contra Maipú enmarcaba su despedida con muchos aires de “hasta luego”, para hoy confirmarse, todavía no oficialmente, su regreso al lugar del que nunca se fue.
Porque Gonzalo Rodríguez, el Turbo, GR7 o simplemente Gonzalo regresa al lugar en el que fue feliz y en el que hizo feliz a mucha gente, quizás para no irse más, quizás para terminar su carrera que incluye dos ascensos con goles claves en las finales de vuelta.
Nadie olvidará aquel domingo 26 de junio del 2016 en el que Gonzalo salvó a Taborda y todo San Martín de sucumbir en las alturas de Catamarca, con un puntín a lo Romario que desató el griterío de media provincia cuando la cosa se había puesto muy fea. Seis días antes había peinado un córner en el primer palo, anotando el desnivel en la ida. Dos goles en la serie que permitía el retorno al B Nacional.
Dos añitos después, la Ciudadela estallaba, mientras el Turbo corría más rápido que nadie y definía cruzado metiendo un manoplazo de KO a Sarmiento de Junín para que el desenlace sea carnaval de goles y fiestas hasta el amanecer en las calles, devolviendo al Club a Primera.
Fue Rodríguez mismo quien hizo el último tanto del Santo en la máxima categoría, en el empate 1 a 1 ante Estudiantes en el único de La Plata con el equipo ya descendido y él dando la cara otra vez.
Sus duetos Lentini, Bieler y Pons todavía se recuerdan y despiertan la iusión de que para año entrante algún 9 con oficio, quizás Mateo Acosta, sepa aprovechar sus desbordes y San Martín se acerque a Primera. El sueño del ascenso siempre está vigente en Ciudadela, pero con Gonzalo parece más posible.