El discípulo de Marcelo Bielsa se ganó el respeto de los hinchas a base de solidez defensiva y eficacia en ataque. El cambio que ordenó el equipo y un mensaje contundente: "Tenemos que seguir apretando los dientes".
Diego Flores. (Foto: X @CASMOficial)
A fines de 2023, San Martín anunciaba que Diego Flores sería el reemplazante de Pablo Frontini para buscar el ascenso en 2024. El Traductor tenía un pasado como asistente y discípulo de Marcelo Bielsa en Francia e Inglaterra, y dos pasos por Godoy Cruz: el segundo y más reciente, de apenas 10 partidos.
En la danza de nombres se mencionó a Facundo Sava, Lucas Bovaglio, Roberto Sensini y Rubén Forestello, entre tantos otros. El Traductor fue elegido para cargar en sus hombros la responsabilidad de devolver al Santo a Primera en 2024: está a un partido de cumplir el objetivo y jugar en la máxima categoría en 2025.
"Hoy está en una categoría inferior, pero sentimos que estamos en un equipo de Primera División y vamos por un objetivo en común", decía Flores casi un año atrás al ser presentado ante el Pueblo Ciruja.
En aquel lejano debut ante Gimnasia de Jujuy, ya se perfilaba la base del equipo que terminaría arrasando en la Zona A: Darío Sand en el arco; Juan Orellana-Agustín Dattola en la zaga; Gustavo Abregú en el mediocampo; Juan Cuevas armando juego y Junior Arias en la ofensiva.
Pablo Hernández volvió del retiro para cumplir su sueño; Gonzalo Klusener llegó para aportar sus goles y sabiduría; Gonzalo Turbo Rodríguez volvió para ponerle picante y mística a la delantera; Gonzalo Bettini se dueño del lateral derecho; Lautaro Fedele se ganó el puesto y despejó todas las dudas.
En plena campaña se fue el lateral goleador Nahuel Banegas y llegó Lucas Diarte para reemplazarlo y ponerle corazón a la banda izquierda. Con él, también volvió Matías Caco García para ponerse el equipo al hombre y marcar goles claves. Volvieron cuando el Santo más los requería y eso la gente lo valora.
Con Darío Sand como gran figura, El Santo ganó 15 partidos por 1-0, seis de ellos al hilo de la fecha 30 a la 35, en la definición del torneo. Esa solidez se afianzó con Matías Ignacio García ingresó a compartir la mitad de cancha con Abregú para no salir más del equipo. Ese doble 5 le imprimió al equipo del Traductor la intensidad con la que soñaba el discípulo de Bielsa.
A lo largo del torneo, Flores les fue dando lugar a chicos como Tiago Peñalba, Ulises Vera y Nicolás Moreno, que se acoplaron a los hombres de más experiencia.
El Traductor encontró el equipo, el esquema y el funcionamiento. Y se aferró a ese libreto. Supo cambiar a tiempo, fortalecer virtudes y disimular falencias al máximo.
Hoy Diego Flores está a un paso del objetivo que se trazó cuando llegó a Ciudadela, a traducir en realidad lo que quería y soñaba el Pueblo Ciruja, la gran esperanza de Ciudadela.