El campeón argentino y sudamericano, sobreviviente de leucemia, se encuentra en Italia para competir en atletismo y preparar su participación en los Juegos Mundiales de Trasplantados de Dresde 2025.
Roma, Italia. Juan Pablo Juárez no es solo un atleta; es un símbolo de resistencia, fe y superación. Oriundo de Simoca, y con una extensa trayectoria como maratonista profesional, se encuentra actualmente en Roma representando a la provincia y a la Argentina en una nueva competencia de atletismo, antes de viajar a Alemania para participar en los Juegos Mundiales de Trasplantados Dresde 2025.
Su historia deportiva comenzó mucho antes de que la vida lo pusiera a prueba. Fue campeón argentino y sudamericano en distancias de 5.000 m, 10.000 m, media maratón y maratón. En 1994, en Turín, logró la tercera mejor marca argentina de maratón con un tiempo de 2h13’50”, registro que aún se mantiene entre los más destacados del país. También se consagró campeón sudamericano de 10.000 m en San Pablo (1987).
Pero en 1998, todo cambió. Un diagnóstico de leucemia lo obligó a detener su carrera deportiva y someterse a un trasplante de médula ósea. “Fue como volver a nacer”, ha dicho en entrevistas anteriores. Desde entonces, transformó su vida en un mensaje de esperanza. No solo volvió a competir, sino que se convirtió en una de las figuras más laureadas de los Juegos Mundiales de Trasplantados, con más de veinte medallas de oro y varios récords internacionales en pruebas de fondo.
En diálogo con eltucumano.com, desde Roma, Juárez expresó: “Todo pensamiento se logra”, una frase que resume su filosofía de vida y que lo impulsa a seguir entrenando y compitiendo al más alto nivel, a pesar de los desafíos físicos y personales.
Además de su carrera internacional, Juan Pablo es reconocido por su compromiso social. En Tucumán, lidera un grupo de entrenamiento en el Parque 9 de Julio y organiza eventos deportivos inclusivos y solidarios, con el objetivo de promover la actividad física como herramienta de salud y unión comunitaria. “El movimiento es la mejor medicina para el organismo”, repite cada vez que habla con jóvenes y adultos que se acercan a entrenar.
Ahora, desde la capital italiana, se prepara para enfrentar una nueva competencia internacional que servirá de antesala a Dresde 2025, donde volverá a vestir la celeste y blanca. Como siempre, lo hará con la convicción de que la fuerza de voluntad, el entrenamiento y la fe son la fórmula para lograr lo imposible.