CIUDADELA

"Aunque cueste": tremenda, la revelación a un año de la final perdida por San Martín de Tucumán

La final perdida en Rosario contra Aldosivi cumplió un año y no se olvida. Así lo hizo carne Ciudadela 1944, una de las páginas partidarias de San Martín. Una semblanza que revela cómo se siente el hincha, un año después de la movilización histórica y la decepción que cambió todo.

03 Nov 2025 - 17:15

Fotos publicadas por Ciudadela 1944.

La final perdida en Rosario contra Aldosivi cumplió un año y no se olvida. Así lo hizo carne Ciudadela 1944, una de las páginas partidarias de San Martín. Dice así:

Rosario, una herida que no cicatriza

La mesa estaba puesta, la cena estaba servida, a la fiesta no le faltaba nada, solo el brindís, celebrarla. 

El color, el sentimiento, la fe, la música y el amor, estuvieron allí, bendecidos por una tarde que parecía luminosa, aunque se fue tornando oscura. 

Y Rosario en ese sentido, no se debe olvidar nunca. Porque el sentimiento es ese... ya pasó un año de aquel día, pero con el paso del tiempo, será algo que quizás siga sangrando por la herida, pero que también cuanta más bronca cause ese recuerdo, se debe al orgullo que provoca el decir "Yo estuve ahí y fui parte de la fiesta. Yo estuve ahí y fui uno de los que hizo posible que sea el movimiento más importante de todo el interior" que al día de hoy, todavía no lo supera nadie. Ni por cantidad de gente que se trasladó aquel día y porque simplemente no habrá otro igual, porque somos distintos. 

Rosario no se debe olvidar ni taparse ese recuerdo, ni por todo lo malo ni mucho menos por todo lo bueno. Es inolvidable en todos los sentidos, porque al mismo tiempo de que pareciera que nos rompieron el corazón, seguramente estamos orgullosos de nosotros, con el pecho inflado. Porque somos dignos, porque nuestro sentimiento es genuino como ningún otro. 

Aunque cueste... a las historias no hay que olvidarlas, porque quiénes no pueden recordar su pasado, están condenados a repetirlo. Y porque somos nuestra historia, con nuestras glorias y nuestras miserias, pero somos aquello que el fútbol hizo con nosotros y de ess forma nos forjamos ser quienes somos. 

Porque el fútbol, la vida, Dios o en lo que pongan su credo, algún día nos compensará y todo parecerá más justo, pero quién nos quita eso que no se compra en ningún lado y no se vende por nada, nuestra incondicionalidad con y por San Martín. 

Sin plata, enfermos, con problemas, como se pudo, pero camino a Rosario con un corazón de un amor genuino. 

Valió la pena. Porque lo valió por nosotros todo aquel penar. Lo valió por San Martín. Siempre por San Martín lo va a valer...





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