El profesor Eduardo Coco Leiva estuvo marcado a fuego por la incansable pasión por enseñar, pasión que mereció además de las palabras de su hija Constanza, textos que acompañan esta semblanza.
Coco Leiva. Fotos y semblanza: Constanza.
"Todo lo que se pueda hacer por el hombre en movimiento es gratificante. Lo ideal sería ver más gente dentro de una cancha que en las tribunas". (Eduardo Coco Leiva)
El profesor Eduardo Coco Leiva estuvo marcado a fuego por la incansable pasión por enseñar, pasión que mereció además de las palabras de su hija Constanza, textos que acompañan esta semblanza.
El escritor Héctor Arturo Cabot escribió a propósito de Coco Leiva: "Hoy es uno de esos profesores que se los siente como un presente continuo, ese estar con él en el patio, en los intercolegiales, en los campamentos".
"Educación Física teníamos con él, pero en sus clases aparecían, como un movimiento, filosofía y ética. Hablaba con la verdad. Así lo dijo en un reportaje que le hizo La Gaceta, años después, ya retirado pero siempre activo. Sus clases eran verdaderos encuentros, un dar alas al encuentro y al espíritu; nos dejó ese mensaje de 'No desdeñar ninguna utopía'", recordó Cabot.
El adiós a Coco Leiva un 19 de junio de 2024 mereció cientos de homenajes. Entre ellos, el dela Escuela Universitaria de Educación Física: "El profesor Eduardo Coco Leiva fue un excelente profesional y mejor persona, de extensa y destacada labor en la cátedra de Básquetbol de nuestra querida EUDEF".
De regreso a las palabras de su hija Constanza, ella expresó: "Eduardo Alberto Coco Leiva, nacido en Flores, provincia de Flores, en el año 1931, catamarqueño por adopción, hijo de Rudecindo Leiva y de Isabel Ovejero. Casado con Elena Arroyo, profesora de Educación Física. De familia muy creyente y devota de la Virgen Morenita del Valle. Los valores que le inculcaron desde pequeño sus padres desde la humildad, bondad y del servicio al prójimo".
"Autodicacta, aprendió a escribir y leer solo ya que su enfermedad del asma no le permitía asistir con tanta frecuencia a la escuela. Junto al asma, otras enfermedades le hicieron luchar siempre y lo fortalecieron en su persona. Sus hermanos compartían, al igual que él, la profesión de sus amores: la Educación Física".
"Uno de sus mandamientos fue: responsabilidad permanente. Hizo un culto de la amistad donde el respeto y el servicio hacia los demás fueron su guía permanente en la vida. Su gran compañera y amada esposa Elena, con la que compartieron juntos la vida durante 62 años, fruto de ese amor tuvieron 6 hijos (tres de ellos continuaron con su legado como profesores de Educación Física), 12 nietos y 3 bisnietos", destacó.
"Sus hijos coinciden que tuvieron que tuvieron una infancia muy feliz, en donde no faltaban las actividades y canciones recreativas, idas a Catamarca, a pescar, a intercolegiales... mucho disfrute. Fue siempre una persona que aglutinaba, reunía a la familia y amigos... Siempre tenía tiempo para escuchar, charlar y celebrar la vida...", ponderó Constanza.
"Esa predisposición la transfirió luego a la docencia donde dejó huellas por donde anduvo: Escuela Díaz Vélez, Escuela primaria León XIII, Escuela secundaria Técnica 2, Gymnasium universitario, EUDEF (Cátedra de Básquet), Director del CEF 18 (donde realizó grandes cambios y obras como las piletas), Director Técnico de Básquet en los clubes All Boys, Talleres de Tafí Viejo y Universitario. Fue DT del Seleccionado Tucumano de Básquet, Presidente del Club de Caza y Pesca de la UNT. En cada alumno, en cada compañero, se escuchan palabras de halago y reconococimiento a Coco", recordó Constanza, quien conserva en una carpeta los recortes de las notas periodísticas que le realizó el diario La Gaceta junto a imágenes familiares. A la memoria de Coco, aquí están: