En la previa del show de su novia en Tucumán, el volante de la Selección fue infiel a nuestra provincia: probó un sánguche de milanesa pero en Buenos Aires y... ¡dejó 100 dólares de propina!
¿Y ese pan?
Es el sueño de un sanguchero tucumano, es la envidia de un mozo o de un repartidor: que te pida un sánguche de milanesa el mismísimo Rodrigo de Paul y que te deje... ¡100 dólares de propina!
Casualmente, en la previa del show de Tini en Tucumán, De Paul pidió un sánguche de milanesa en Boulogne, Buenos Aires. El trabajador de PedidosYa relató su encuentro viral con el volante campeón del mundo, quien tuvo un gran gesto que lo conmovió.
“Ya estaba terminando mi turno y tenía que hacer dos pedidos para llegar a los 12, que me daría una ganancia extra de 15 mil pesos. Estas promociones las suele hacer Pedidos Ya cuando el día está medio feo. Entonces me sale uno de un club de barrio, de Boulogne, yo soy de acá, lo iba a rechazar porque no suelo tomar reservas en efectivo, ya que si se cancela es un lío hacer el reclamo y recuperar el dinero, porque lo pagamos antes nosotros. Pero como quería llegar a la promoción lo acepté. Era un sándwich de milanesa con papas fritas”, relató el hombre de 35 años.
Lo más llamativo de todo fue el nombre de la persona que hizo el pedido: Rodrigo De Paul. “Lo primero que me salió fue reírme y pensar quién fue el boludo que se puso así, para joder. Entro al local y digo que vengo a buscar un pedido de Rodrigo, no quería decir De Paul por si me cargaban...”, continuó Walter, quien rápidamente destacó el gesto del campeón del mundo. “Ahí te das cuenta la sencillez de De Paul, un jugador como él puede pedir comida en cualquier lugar, de alto costo. Y lo que menos esperas es que se pida un sándwich de milanesa de un club de barrio, en Boulogne”.
Tal como consignó Infobae, el repartidor de la app contó: “Tuve una adrenalina, se me paró el corazón. Llegando a unos 50 metros veo un flaco que me levanta la mano, de lejos. Ahí me quedé helado, abrí los ojos y él se venía riendo. Un campeón del mundo podría mandar a otro, pero el tipo se fue hasta la puerta a recibirme. Temblando por tener a un compañero de Messi al lado mío, cara a cara, nosotros dos solos, me bajo y lo primero que le pido si me puedo sacar una foto. Uno no quiere ser cargoso ni molestar. Fue re copado y muy humilde, con una sencillez bárbara”. Fue tal la emoción que experimentó Walter, que se olvidó del pago.
“Cuando termino de sacar la foto me tenía que pagar, yo me olvidé por completo, me desconecté. Me dice te puedo pagar con esto, yo estaba nervioso, trabado y no sabía cuánto era. ‘Debe ser 120 mil pero no tengo para darte el vuelto’, le contesté. Me mira así como se muestra en la tele con naturalidad ‘pero quedátelo’, me dice. Le agradecí pero sinceramente no pensaba en eso, sino en mi hijo. Agradezco a Dios me dio la fortaleza de tratar de hablar y ahí pedirle un saludo para mi hijo. Yo temblaba, no podía hablar”.