Diego Diellos usó la cabeza y Caco García definió desnudo. Así el Santo sopló vientos de cambio y dejó al Lobo en modo Caperucita. Desde el Norte argentino y para todo el país, con ustedes, San Martín. | Por Alfredo Aráoz
Foto: CASM Oficial.
“Todo aquel que piense que la barra no está mas, tiene que saber que no es así, que la banda sigue alentando, vamos los Santos, ooooh, hay que alentar, Ciudadela es un carnaval”, es el canto a San Martín que esta noche retumba en todo Tucumán.
Es la canción que corona el final de una final anticipada, es el himno que entona la Patria Ciruja en cuero como el Surdo en el paravalanchas. Es el final del capítulo 12 de una película con desenlace abierto pero que esta noche sumó tres puntos, dos goles y un candidato: desde el Norte argentino y para todo el país, con ustedes, San Martín.
Si esta noche el Santo se calzó el traje de candidato al ascenso a Primera es porque Matías García definió desnudo. Volvió Caco, damas y caballeros, y si el 10 natural de este equipo se deja de joder y empieza a jugar todo es más fácil.
El enganche coronó el éxodo jujeño con una definición de antología y redujo al formato Caperucita a un Lobo que llegaba puntero y con ínfulas de puntero. Como manda Ciudadela, de un hondazo bajó al líder para avisarle a todo el mundo que, por lo pronto, aquí está el escolta.
Para convertirse en el abanderado de los humildes, para empezar a vivir un sueño y dejar de una vez por todas la pesadilla de Rosario, estos tres puntos de oro eran tan necesarios como el fernet que impone esta medianoche.
No había mañana si hoy perdía San Martín. A la eliminación de la Copa Argentina y a la deuda de local se le iban a sumar los nenes malos, calientes como prestamista enojado, picantes como ají de Potente.
Nada de eso pasó.
Toda la olla a presión que tenía en los hombros este plantel la cocinó en la cancha para devorarse al Lobo con la picardía de Diarte en el lateral, la desfachatez de Cisnero en el centro y la lucidez del goleador del Santo, del 9, del que no puede faltar, del único flaco alto rubio que la mete para cantar una del Polaco: “Deja de llorar”.
El gestito de Caco a la platea para callar los rumores, el abrazo del final de Yllana con todos los jugadores para demostrar unión, el elogio en conferencia de prensa a Alan y cositas de Messi y el fin de las críticas, todo hace a una noche redonda y ricotera, linda como La Mona, la más esperada desde que empezó este año. ¿Cómo terminará esta película? Solo el protagonista lo sabe. El vestuario ya lo tiene.